Ana Obregón, ¿duelo patológico?

Javier Urra, doctor en Psicología y doctor en Ciencias de la Salud, Primer Defensor del Menor.

Actualizado el 06/04/2023 a las 12:19

Ana no es madre, es abuela. No debe sustituir con la niña nacida por maternidad subrogada la pérdida del hijo. Pero sí puede ilusionarse. Anticipamos: la niña no conocerá a su padre, la niña no conocerá a su madre. La niña vivirá un tiempo rodeada de ternura por una abuela que la colmará de cariño. ¿Cómo elaborará todo ello la niña cuando deje de serlo? La maternidad subrogada es una práctica, cuando menos, inaceptable. La destrucción de la intimidad de la niña, al hacer públicas sus circunstancias, es otro grave error, posiblemente lesivo.

Si se ha comercializado con esta nueva vida, pagando a quien ha tenido el embarazo y cobrando de una revista, es moralmente detestable. No todo lo que se puede hacer se debe hacer. La ética es esencial en el desarrollo de la especie humana.

El debate jurídico habrá de sostenerse desde las bases de la filosofía del derecho, y siempre primando el interés del menor, de su presente, de su futuro, de respeto a su correcta maduración y desarrollo de personalidad y social, protegiendo su dignidad, honor, e intimidad.

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