Personas sin discapacidad

Paco Monente Zabalza

Publicado el 31/01/2023 a las 07:20

Leía hace tiempo con asombro una carta de varias personas, y ahora lo promueve el Gobierno, que proponen una “reforma social de la Constitución”. ¿Alguien sabe qué quiere decir eso? A base de calificar como “personas con discapacidad” a aquella parte de la población afectada por alguna minusvalía. Parece que llamar a las cosas por su nombre fuera incorrecto u ofensivo y, a los pobres afectados, para que no se sientan mal habría que nombrarles con expresiones tan suaves y sutiles que disimulen la realidad de sus circunstancias para que no se sientan minusvalorados. Que los pobrecitos no se sientan ofendidos ni acomplejados ante los demás, que no lleguemos a herirles en su sensibilidad. Disimulemos, no digamos las palabras claras del maravilloso idioma castellano sino otras parecidas que enmascaren y deformen la realidad.

Mi opinión y sentimiento es que esa actitud resulta la más discriminatoria, indignante, insultante y claramente ofensiva que se puede plantear ante los afectados pues apesta a proteccionismo mal entendido. Se emplean eufemismos a base de palabras falsamente dulcificadas para que los pobrecitos sufran lo menos posible. Puedo imaginarme a los firmantes de la carta acercándose a un discapacitado por detrás, con sigilo y pensando, a ver cómo llamamos a éste pobrecito de forma que no se sienta un desgraciado en sus circunstancias y así no herirle en su sensibilidad. Vaya repugnancia.

Miren, a mí lo que me parece más importante y echo en falta es que las leyes no se redacten ochenta veces sino que se cumplan alguna vez pues estoy harto de que pasan los años y leyes aprobadas con una solemnidad digna de mejor causa van resultando inútiles una tras otra, sin sus Reglamentos que las desarrollen y complementen. Me interesa mucho más que se aborden las carencias personalizadas que provocan las minusvalías, que se eliminen barreras, que se investigue sobre ello y que se ayude realmente al minusválido en vez de inventar nombres mantequillosos y perfectamente inútiles para que muchos políticos intenten demostrar que atienden las necesidades de las personas tapando su ignorancia sobre el tema y justificándose de no hacer nada.

Vamos, miren de frente y no pierdan la naturalidad en el trato y nada será menosprecio. Traten a todo el mundo con el aprecio y respeto que merecen y el resto sobra. No me vengan con juegos de palabras sino con hechos. No pierdan el tiempo en cambiar la Constitución y vayan realizando actuaciones públicas concretas y entonces resultará creíble su mentalización. Mientras tanto me parece que como no saben qué hacer organizan juegos artificiales inútiles. Y volviendo al principio de este escrito, ante la disyuntiva de definición de los afectados no se les ha ocurrido mejor idea que dividir la población en “personas con discapacidad” y “personas sin discapacidad”. Y digo yo, que si existen estas personas “con discapacidad” también existirán las “personas sin discapacidad” como si éstas existieran y de las cuales no conozco a nadie. Les diré que jamás me he encontrado ninguna persona que no sufra discapacidad alguna, jamás he conocido a una persona perfecta. En todas y cada una de las personas veo alguna carencia personal y me pregunto si alguien, cuando se queda solo, se puede considerar que no sufre discapacidad alguna.

Ya lo siento pero si alguien se cree que es una persona sin ninguna discapacidad sencillamente se equivoca, es un iluso y se auto-engaña. Me sumo a los comentarios de Mariluz Sanz que denuncia el ambiente educativo que en parte muestra lo que comento en este escrito.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora