La Ribera, ¿existe?

Javier Martón Pérez 

Publicado el 20/07/2022 a las 08:14

Las evidencias delatan que la Ribera no existe para muchos. Acabamos de sufrir los peores incendios de la historia en Arguedas y Valtierra, al igual que en varios municipios de Navarra a propósito de la primera ola de calor. Pero es que hace menos de un año, sufrimos una de las peores inundaciones provocadas por la crecida del río Ebro. ¿Y qué hacemos al respecto? Nada. Es casi habitual que en la Ribera cada año de produzcan inundaciones, y no se realice un buen dragado del río Ebro, ni se arreglen las motas como es debido. La Administración descarga responsabilidad en los ayuntamientos, éstos culpan a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), la CHE a los técnicos de Medio Ambiente y estos últimos a los ecologistas.

En lo que concierne a los recientes incendios, el tema ha resultado ser mucho más dramático. Es algo que se veía venir. Ya el año pasado por estas fechas, se produjo un incendio que arrasó el Vedado de Eguaras en las Bardenas. Hace unas semanas volvió a producirse otro incendio, nuevamente en la misma zona, pero de menor intensidad. Se sabía de la ola de calor extremo, se sabía de lo ocurrido en el pasado y no es hasta después del desastre, cuando nuestro Gobierno anuncia una ley para prohibir cosechar con altas temperaturas. La pésima y reconocida mala gestión realizada por este Gobierno, ha sido totalmente inadecuada y con una falta total de coordinación. Una actitud irresponsable y pasiva, ante la situación de emergencia que se vivió en nuestra comunidad.

El que suscribe estas líneas vivió de primera mano el incendio que afectó a la Sierra del Yugo y Senda Viva, y a los municipios de Arguedas y Valtierra. Desde el inicio y dada su virulencia, se veía venir la catástrofe. Mientras los vecinos veíamos con preocupación la rápida evolución de las llamas, comprobábamos como allí apenas apareció un camión de bomberos. No fue hasta la noche cuando apareció algún camión más, ya demasiado tarde. Lo que de verdad se echó de menos fueron los medios aéreos, porque según se dijo estaban atendiendo otros incendios. Para postre muchas de las bocas de riego de las calles no pudieron utilizarse porque estaban rotas, o porque adolecían de mantenimiento alguno. Lo que no falló como siempre fue la voluntad y la solidaridad de la gente, que sin apenas recursos fueron los que salvaron del fuego a personas, animales, casas, naves y empresas. Muchas de las empresas del polígono industrial fueron literalmente salvadas por sus empleados y la solidaridad de muchos riberos que se acercaron a echar una mano. Gracias a la voluntad también de muchos agricultores que con sus tractores hicieron cortafuegos y con sus cisternas hicieron lo que pudieron. Cada uno tubo que apañárselas como pudo. Todos los presentes comprobamos con total frustración, además de la falta de medios, la total descoordinación entre policías, bomberos, guardia civil, donde cada uno iba a lo suyo. Un desastre. Mientras los departamentos de Medio Ambiente son tan burócratas y rigurosos cuando pretendes desarrollar una idea de negocio con el objetivo de generar trabajo y riqueza, poniendo trabas y más trabas a tu proyecto, son tan benévolos con la conservación y mejora del medio natural. Queda mucho trabajo por hacer. Por un lado, de concienciación de todos nosotros y de nuestros hijos acerca del cambio climático. Por otro, tiene que ver con la cualificación de las personas que nos gobiernan. Nadie nos montaríamos en un avión donde el piloto no tuviese una formación y una experiencia contrastada. Lo mismo debería ocurrir con nuestros políticos y demás cargos, que vienen demostrando su total ineptitud. Además de no solidarizarse y mostrar su apoyo ante la frustración de muchas personas afectadas, se atreven a decir que hay que entender que no se puede poner a un bombero en cada puerta. Más responsabilidad y sentido común es lo que nos falta. Nuestros abuelos apoyados en la agricultura, la ganadería y la caza, sí que hacían una buena gestión en los montes.

En definitiva, la Ribera es la zona de Navarra más desfavorecida y más olvidada de toda la Comunidad Foral. Dejarnos en absoluto desamparo y sin medios para luchar contra el fuego, ha sido de traca. Además, a la vista están el resto de evidencias: zona con renta per cápita más baja; mayor nivel de desempleo; pensiones más reducidas; menores rentas declaradas en el IRPF; pago de autopista para ir a la capital mientras los navarros del norte, del este y del oeste van gratis por las autovías; necesidad de reforzar la Universidad; agua para la Ribera a través del Canal; necesidad del TAV para el desarrollo de la zona; y un largo etcétera. De diferente color político han sido los gobiernos que hemos tenido en Navarra en los últimos años, y para todos ellos, en la Ribera seguimos siendo los “últimos de la fila”. Lo peor es que nosotros, los riberos, no reaccionamos. Debemos recuperar cuanto antes el paisaje de nuestros montes.

Javier Martón Pérez. Economista

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