Al pueblo de Ujué
Publicado el 28/06/2022 a las 07:10
Ha pasado una semana desde que, junto con varios compañeros, me desplacé a Navarra a colaborar en los incendios forestales que se estaban produciendo. El domingo a la mañana llegamos al puesto de mando avanzado, y tras pasar por Iracheta, nos asignaron la zona de San Martín de Unx. Más concretamente, nos dirigimos al pueblo de Ujué. Fueron horas de estar a la expectativa, viendo si entraría el cierzo y ese flanco, que a la noche fue cogiendo fuerza, podría llegar a avanzar hasta amenazar al núcleo urbano. A primera hora del lunes, con las primeras luces, pudimos comenzar a extinguir ese fuego. Vinieron los compañeros que nos hicieron el relevo, que también se esforzaron al máximo por apagar todo lo que les era posible.
He pasado esta semana atento a las noticias sobre la evolución en Ujué, y todo el resto de Navarra. La rehabilitación y recuperación son fases de la propia emergencia que, en la mayoría de los casos, incluso ocupan un espacio temporal mayor al de la propia situación de peligro. Restablecer el agua potable, volver a levantar cercas, reponer material y maquinarias dañadas, recibir las ayudas económicas, la recuperación de los espacios forestales… De verdad espero que todo vuelva a su ser lo antes posible.
Fueron unas horas las que pasamos en Ujué, pero con estas líneas me gustaría agradecer a los vecinos de la localidad la acogida y la ayuda que nos prestaron, siendo un ejemplo de ayuda mutua por y para su pueblo. Les pido disculpas por lo que no hicimos del todo bien. La desgracia también tiene un lado positivo y el aprendizaje recibido seguro que nos ayuda a hacerlo mejor en futuras ocasiones, y que otros puedan beneficiarse de ello.
Muchas gracias a Rubén, el alcalde de la localidad, que estuvo atento todo ese tiempo, y que no dudaba en ir a ayudar a salvar un campo de cereal el lunes a la mañana. A Alberto quien, sin dudarlo, se subió con nosotros al todo terreno y nos hizo de guía de la zona el domingo al atardecer, ayudándonos a reconocer todas las pistas hacia Gallipienzo Viejo en previsión de un posible avance y cambio de viento. Al Asador Mesón las Torres, que el lunes a la mañana nos ofreció un café y abrió su establecimiento cuando no eran ni las 6am antes de que fuéramos a aprovechar una ventana de oportunidad para atacar el frente. Al chico que nos dejó conectar los cargadores de los talkies en su lonja. Al que nos ubicó con precisión la situación de los hidrantes en el pueblo. A los vecinos que a la noche estuvieron con nosotros observando el fuego, y en la oscuridad nos daban información de dónde estaba el pinar, la pista... A los que nos ofrecían sus cisternas de agua. A los vecinos que, con años en sus espaldas, incluso nos ayudaron en ese momento en el que había que acercar unas mangueras más a punta de lanza, a los conductores de las bulldozer… Y muchos y muchos otros cuya disposición fue total. A la policía local de Olite y Protección Civil de Murillo, Policía Foral, así como a Cruz Roja, que nos avituallaron en el momento justo. A la Guardia Civil, que en cabeza del convoy nos condujo de un lugar a otro. A los compañeros de bomberos de Navarra, que aún con infinitas horas de trabajo, seguían al pie del cañón… Seguro que me dejo a muchos. A todos ellos, gracias.
De lo visto en Ujué, y en otros muchos otros pueblos por los que pasamos, me llevo la certeza de que los pueblos de Navarra tienen futuro. Están llenos de gente que ama sus pueblos, su tierra, y que es capaz, en momentos de necesidad, de trabajar todos a una en defenderlos juntos, por encima de todo lo demás.
Aritz Gorozika, Sargento de bomberos Diputación Foral de Bizkaia