San Martín de Unx (y Navarra) se quema
Publicado el 25/06/2022 a las 08:18
Martín, cuatro años, y Haritz, seis años, viajaron a San Martin de Unx para pasar el fin de semana disfrutando de lo que un pequeño pueblo aporta a los “muetes” de su edad. Poco podían imaginar que iban a ser partícipes de la triste aventura que supone romper el sueño en mitad de la noche y salir urgentemente entre nubes de humo y columnas de fuego.
Pudimos comprobar que “los niños son pequeños, pero no tontos”. Comprendieron a la perfección la gravedad de la situación y tuvieron un comportamiento que permitió una rápida evacuación. Este fin de semana volverán al espacio de libertad que ofrece un pueblo a los más jóvenes, pero ya no verán el variado colorido de los campos, ni podrán sentir el agradable olor que desprenden las plantas aromáticas existentes en el término municipal y que se transmite a los famosos vinos de San Martín de Unx.
Cuando volvamos a pasear por “el Cabezo” observarán un pueblo en blanco y negro, un campo quemado, muchos restos de ceniza y un olor diferente. No sé hasta qué punto podrán entender que han estado a punto de perder la vivienda a la que les gusta acudir siempre que sus obligaciones escolares se lo permiten y el terreno en el que cavan para encontrar tesoros o recogen tomates de las tres matas plantadas. Seguramente no serán conscientes de que ha sido el esfuerzo sin descanso de los vecinos del pueblo, y el trabajo de los profesionales de emergencias, lo que les va a permitir disfrutar de muchos días en el pueblo. A partir de ahora su crecimiento irá paralelo a la recuperación de los campos y paisajes de San Martín de Unx.
Corren por la plaza del pueblo, juegan en el frontón y chapotean en la piscina durante el verano, pero no son conscientes de las amenazas que tiene el mundo rural y, por lo tanto, San Martín de Unx: el envejecimiento, la despoblación y la necesidad de relevo generacional. Tampoco saben los esfuerzos y trabajos que desde hace ya varios años, los vecinos de San Martín de Unx están realizando para revertir esta situación y que lo sitúan en la avanzadilla de los municipios navarros. Pero estoy casi seguro de que podrán comprobar el tesón de los “catatos” y su crecerse ante las dificultades, porque el ejemplo que durante estos días han dado, es buena prueba de su capacidad para superar adversidades. El compromiso y la solidaridad demostrados estos días constituyen una prueba más de la forma de ser de sus gentes. Virtudes que desde la fundación, hace más de cien años, de la Caja Rural y la Bodega Cooperativa se perciben en el pueblo, como ahora vemos los molinos eólicos de la Sierra de Guerinda. Entidades cooperativas que han constituido el eje principal sobre el que se ha movido la economía catata en el último siglo. Estoy seguro de que este esfuerzo ante una amenaza grave y muy visible nos va a hacer entender que el despoblamiento es una amenaza tan grave o más, aunque pase mas desapercibido y va a constituir un acicate para incrementar la tradicional solidaridad y cooperación que favorezca la revitalización de San Martín de Unx.
Por eso, ahora más que nunca: San Martín de Unx, vívelo, bébelo, ¡siéntelo!
Jesús Salvador Muruzábal Lerga, economista