Déjenlo fermentar

​Amaya Pineda, alumna de 2º de Bachiller de Maristas Pamplona

Publicado el 05/06/2022 a las 08:45

Acabo de terminar 2º de Bachiller. Me describieron esta etapa como ‘’los dos peores años de mi vida’’. Escribo esto porque me atrevo a decir que he disfrutado de este curso. Y no porque haya sido un año de placer y tranquilidad, sino porque verdaderamente he ido a clase con ganas y sintiendo que aprovechaba mi tiempo y cultivaba mis ideas. Y eso, por mucha actitud que le pongas, es imposible conseguirlo si no tienes unos profesores con auténtica vocación y amor a su trabajo por el que no puedo estar más agradecida.

Esta pasión por la enseñanza es la que marca la diferencia. Es la que siembra en la cabeza de pequeños adultos sin disciplina ni vocación, las ganas de esforzarse por algo; desde aprobar una asignatura hasta hacer que tu profesor se sienta orgulloso de ti. Y doy gracias a mis profesores por eso; por predicar, con el ejemplo, la importancia del trabajo y del esfuerzo, de cuidar los detalles y de aspirar cuanto más alto mejor. Por descubrirme pasiones que no sabía ni que tenía o por enseñarme la importancia del saber y de tener la cabeza bien formada, que falta hace en los tiempos que corren. Y es que para ser profesor hay que valer. Uno tiene que disfrutar dando clases para poder hacer disfrutar a quienes le atienden. Por esto, me gustaría mandar un mensaje esperanzador a aquellos profesores que se levantan cada mañana con entusiasmo y solo reciben a cambio caras largas en sus clases. Déjenlo fermentar. Aunque les parezca que no, en los recreos hay alumnos comentando lo que han aprendido o hablando de cómo van para su examen.

Asimismo, al resto de alumnos como yo, me gustaría que se dieran cuenta de que la educación sí que es un privilegio y un regalo del que no muchos pueden presumir. Hay que disfrutar del proceso de convertirte en alguien de valor, de construir poco a poco tu propio criterio y de ser alguien que no se deja manipular. Que el ser listo y saber de las cosas sí que es algo por lo que estar orgulloso. Los profesores son un pilar fundamental en la educación de sus alumnos. Pueden despertar sentimientos, aspiraciones y vocaciones que de otra forma no se estimularían y, sin duda, son pieza clave en la percepción de los estudiantes acerca de su vida académica. Amen su trabajo el cual, bien hecho, les colmará de oleadas de generaciones agradecidas a su labor.

Amaya Pineda, alumna de 2º de Bachiller de Maristas Pamplona

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