¿Por qué no hablamos de subsidiariedad?
Publicado el 10/05/2022 a las 07:16
Si bien la palabra subsidiariedad no es fácil de pronunciar, no creo que en ello se encuentre la causa para su poca utilización. Es una pena no escuchar la palabra subsidiariedad, en boca de nuestros políticos y líderes sociales, ya que no es otra cosa que poner en valor las capacidades que tiene las personas, las familias y los grupos sociales, apoyados en su libertad, sus iniciativas, su trabajo y organización para resolver sus necesidades y proyectar su desarrollo.
La subsidiariedad debe enseñarse desde muy pequeños, si hacemos participar a todos en labores básicas como la limpieza, el orden, el cuidado de la naturaleza… creamos en cada persona un sentido de pertenencia, desarrollamos la capacidad de valorar y apreciar lo que cuestan las cosas, pero sobre todo ayudamos a familiarizarse con la realización de labores útiles y necesarias para la vida. Sin duda vivir la subsidiariedad es abrir expectativas, adquirir responsabilidades y autonomía, evitando la espera de la providencia que marcan los entes superiores.
Santiago Pangua Cerrillo