Camino de fe y cultura

Enrique Iriso Lerga

Publicado el 07/03/2022 a las 07:45

“A Javier van los caminos /para abrir la primavera;/y en Javieradas de gracia/ florece Navarra entera” (V.Ordoñez S.J.). En el mundo romano el nombre es señal, presagio: “Nomen omen”. La palabra Javierada está viva. Se compone del vocablo Javier, que deriva de Etxeberri, Etxeverri, Xabierre o Xavier que significa casa nueva, y del sufijo ada, que expresa abundancia, acción impetuosa. Voz popular que D J.M. Iribarren incluye en su célebre “Vocabulario navarro”: “Nombre que dan a la romería anual de los mozos al Castillo de Javier en la Novena de la Gracia”. La novena de la Gracia y las Javieradas forman un todo. D. Ricardo Sada S.J asegura con conocimiento de causa “que la Novena de la Gracia hoy es la suma de los nueve días y las Javieradas, éstas han hecho más popular , conocida y dinámica la novena pero es a la vez la raíz de aquella”.

Considero que las Javieradas son las peregrinaciones más maravillosas que un navarro puede hacer antes de morir. El santuario de Javier, centro vital de inspiración apostólica, tiene dimensiones locales y universales, que se fusionan en el signo de la misión y de los misioneros. San Francisco Javier, apóstol del Oriente, irradia y contagia confianza en Dios, ardor apostólico, disponibilidad, pertenencia a la Iglesia, dignidad, humildad, amistad, obediencia , consolación, esperanza y santidad. Del Cristo de la capilla aprendió Javier a sonreír. La Javierada es camino de fe y cultura, de entendimiento, de contacto y unión . Un navarro puede no creer en la verdad de la fe cristiana, pero todo lo que dice, cree y hace, surge de la herencia cultural y cristiana y solo adquiere significado en relación con este legado. En marzo renace el afán de caminar al castillo de Javier . Desde los distintos puntos de salida los peregrinos atraviesan paisajes que emocionan, tras recorrer kilómetros y kilómetros a pie, prefiriendo las molestias a las comodidades. No encuentran impedimentos para la marcha, aunque el aguanieve y el frío calen en los huesos, el cierzo curta los rostros o los pies se ampollen. Los nuevos samaritanos se preocuparán de lavar los pies, curar las heridas y dar posada, comida y bebida. Todos caminan entusiasmados a la “casa nueva”, a la morada de Dios. El Vía Crucis desde Sangüesa y en la explanada de la fortaleza la santa misa y la comunión entre cruces y estandartes.

Las Javieradas tienen historia. La primera peregrinación partió de Pamplona a Javier el 5 de marzo de 1886 para dar gracias al santo del feliz final de la epidemia de 1885, conocida como cólera morbo. (...) A partir de 1940 las Javieradas no se han eclipsado, al contrario, han mejorado gracias a las instituciones, colaboradores, patrocinadores, comunidad de jesuitas de Javier... Se han diversificado y adaptado a los nuevos tiempos. “Para sentirte navarro/ven con nosotros a pie;/nada más grande en Navarra/ que el Castillo de Javier” (V. Ordoñez S.J.).

Enrique Iriso Lerga

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