Sequía y preocupación
Publicado el 27/02/2022 a las 09:27
¡Un, dos, tres, cuatro! Hay sequía. Hace semanas, meses, que no llueve. Los campos están sedientos y los agricultores preocupados. Si sigue así el tiempo, este año la cosecha de los cereales, en pleno crecimiento, será muy mala. En el sur la situación todavía es peor: hay cortes de agua y los agricultores salen a protestar a las ciudades cortando calles con sus tractores: quieren agua. En definitiva, tiene que llover, y pronto. ¡Cinco, seis, siete, ocho! En el pasado, cuando había sequía, se sacaban a los santos en procesión para pedir a Dios que acabara con el tormento y agraciara a los de aquí abajo con lluvia. A veces funcionaba y otras no, dependiendo del tiempo. Evidentemente, eso eran tonterías, y por sacar un santo a hombros no vamos a provocar que un frente atlántico por fin rompa la tendencia anticiclónica y nos riegue con sus aguas. ¡Nueve, diez, once, doce! Lo que hay que hacer para que llueva, en mi opinión, es desearlo, desearlo con mucha fuerza, desearlos con mucha fuerza y en cantidad. Es decir, que si todos nos pusiéramos al mismo tiempo a desearlo con intensidad lo lograríamos. Lo que digo es que, si por una vez en este país nos pusiéramos de acuerdo y todos, repito, todos a la vez, mirando por el bien común, juntos nos pusiéramos a desear que lloviera, lo lograríamos. ¡Trece, catorce, quince, dieciséis! La sequía se acabaría si en toda España, en el centro, en el sur, en el norte, todos deseáramos unidos que lloviera y así… Mucho me temo que vivo de ilusiones, y que esto no va a funcionar. ¿Cuándo en este país hemos hecho algo juntos? ¿Cuándo nos hemos puesto de acuerdo para conseguir un objetivo común? ¡Y diecisiete, dieciocho, diecinueve, y veinte! Veinte flexiones. Estoy en forma. Estoy preparado para sacar al santo ya mismo. Lo hago por cincuenta euros por paseo. Es la tarifa normal de un costalero. Razón: aquí mismo.
Íñigo Razkin