Sobre la integración plena de las personas

José Ignacio Palacios Zuasti

Publicado el 21/02/2022 a las 07:44

Al hilo de los bancos de la plaza de los Fueros, Paco Monente escribe sobre la guerra total contra las barreras arquitectónicas, para que se imponga la accesibilidad universal y para que todas las personas, con independencia de sus condiciones físicas y psíquicas, puedan estar integradas plenamente en nuestra sociedad, un tema con el que siempre, y por circunstancias familiares, he estado muy sensibilizado. De todas formas, si echamos la vista atrás, creo que en los últimos treinta años es mucho lo que en esta materia se ha avanzado, aunque en ella siempre tenemos que ser ambiciosos y aspirar a más.

Fui concejal entre 1983 y 1991. Mi primera corporación correspondió con el segundo mandato del único alcalde socialista que ha habido en Pamplona y durante sus ocho años de gestión (1979-1987) los socialistas tuvieron una clara voluntad de no dotar a la ciudad de las adecuadas y necesarias infraestructuras de tráfico, de no realizar inversiones importantes y de no “crear” más espacio, con lo que se llegó a una situación insostenible en la que los coches invadieron las calles y plazas y estaban aparcado de manera anárquica, en segunda y hasta en tercera fila, sin respetar los pasos de cebra y las esquinas de las calles, con lo que los peatones teníamos que buscar el hueco por el que cruzar, tarea que era prácticamente imposible para los invidentes, minusválidos, personas en sillas de ruedas, con cochecitos de niños o aquellas que llevaban un simple carro de la compra. Como dije en un pleno del Ayuntamiento, para que podamos cruzar las calles sin “limpiar” con nuestra ropa la carrocería de los coches.

Por ese motivo, en diciembre de 1987, presenté un ruego al alcalde, en ese momento ya de UPN, en el que le pedía que adoptara las medidas oportunas para evitar obstáculos a invidentes y minusválidos, sobre todo, cuando se trataba de vehículos mal aparcados. Entonces, siendo realista, le decía: “hay algunas reivindicaciones que no se pueden solucionar inmediatamente como, por ejemplo, eliminar las barreras arquitectónicas, pero el Ayuntamiento sí puede y debe actuar retirando los coches mal aparcados de los pasos de cebra y esquinas de las calles y las motos que están estacionadas en las aceras, que impiden el paso a los minusválidos y son un obstáculo para los invidentes”.

Hay que reconocer que en esa corporación (1987-1991) se pusieron en marcha una serie de actuaciones para reordenar ese caos, se inauguraron los primeros aparcamientos subterráneos y se empezaron a respetar los pasos de cebra y de peatones. ¡Un gran avance! Después, paulatinamente, ha venido todo lo demás, los rebajes de las aceras, la zona azul, los carriles bici y …, y en ello, además de unos alcaldes y unos equipos de gobierno municipales sensibles con el problema, ha habido una serie de organizaciones y personas como han sido la Coordinadora de Minusválidos de Navarra, Ana Mari Guerendiain o Paco Monente, por personalizar en algunos, que mucho han hecho para que se cumpliera la normativa vigente. Creo que todos nos congratulamos de este gran avance logrado y queremos que se siga así hasta conseguir esa plena integración de todas las personas. Como aspiramos, también, a que, por fin, se erradiquen de las aceras las bicicletas y patines para que estas vuelvan a ser el espacio del peatón.

José Ignacio Palacios Zuasti

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