La espera y la esperanza
Publicado el 03/02/2022 a las 08:05
Parece que cuando se sufre una enfermedad universal como esta, el ser humano opta por algo que le libere de quedar sumido en la desesperación, pues la salud forma parte de su existencia, tanto o más que el dolor. Y es que, a lo largo de la vida, siempre tendemos a esperar algo: cualquier cosa, circunstancia o a una persona que nos ponga ante los ojos otra opción más halagüeña. Lo cual fue objeto de profunda reflexión en la literatura del siglo XX, sobre todo con Samuel Beckett en su trilogía “Esperando a Godot”, “Fin de partida” y “Acto sin palabras”, en la que el verdadero protagonista es el hecho de esperar llevado al límite.
En este sentido, semejante actitud de alerta, por parte de la condición humana, me hace pensar en tantos jóvenes temerosos de un incierto porvenir, los cuales anhelan ansiosamente los Sanfermines de 2022 y recelan que su esperanza de vivirlos a tope se retrase de nuevo y tarde en manifestarse un año más, con lo que supone de pérdida sensible para quienes, por vivir demasiado deprisa, no aciertan a explicarse ciertas medidas excesivas que les hacen sentirse desconcertados al recordar con nostalgia las últimas fiestas disfrutadas, las cuales les provocan un vehemente deseo de volverlas a vivir.
Aún así, hay que ser cautos sin inquietarse en la espera, pues es muy pronto para fijar límites de fechas y hasta que no surja un remedio totalmente eficaz es necesario convivir con una situación excepcional que ha causado tanta desorientación en lo más hondo de nosotros mismos. Y tratar de herir a esa bestia depredadora mediante una “solidaria” vacunación de toda la humanidad, especialmente del tercer mundo.
De otro modo creo que no se logrará la esperanza de una solución definitiva lo cual sería, desgraciadamente, otra irrevocable decepción más del género humano.