Todavía no lo creo
Publicado el 31/01/2022 a las 07:33
Todavía no me lo creo. Aún me cuesta digerir que tras más de 22 años de ser mi médico, ese médico humano, sencillo, franco, directo, sincero, dispuesto a darte su número de teléfono personal para que le llamases con total confianza a cualquier hora del día cuando te encontrabas mal o no atravesabas por tu mejor momento, ese médico sabio que siempre daba un diagnóstico certero fruto de sus años de experiencia y que siempre estaba atento a tus avances y retrocesos, el que siempre te sacaba una sonrisa cuando te recibía o contestaba al otro lado de la línea con un “cómo está mi gorda favorita” (a pesar de estar más flaca que la rabia). En fin, el que te hacía sentir no cómo su paciente si no como su amiga, como parte de su familia, ya no va a estar ahí. Y no porque se jubilaba (que ya se lo merecía), sino porque una lluviosa mañana de enero, el de arriba decidió que debía ir a alegrar el cielo. Aún recuerdo su última llamada, el 20 de diciembre, para decirme que al día siguiente ingresaba y que al otro le operaban, para desearme unas Felices Fiestas y recordarme que cuidase de mi tío, paciente suyo también. Hoy ya no están ninguno de los dos, nunca imaginé que se iría 3 días antes que él. Se van los mejores juntos, los del buen humor, los campechanos, los que eran capaces de sacar una sonrisa aunque el alma llorase. Así que gracias, gracias por todo, pero sobre todo por su profesionalidad sin límites. Y mi más sincero pésame a su familia, en especial asu mujer y a sus dos hijos de los que se sentía tan orgulloso, incluso cuando se le llenaba la boca diciendo que parecía más su abuelo que su padre. Es pronto para que se haya ido, pero sólo puedo decirles que estén orgullosos porque si han heredado una décima parte de la calidad humana de su padre, serán excelentes personas.
Descansa en paz Eugenio Oria, y gracias, gracias y mil veces gracias por ser como eras. Te echaré muchísimo de menos y aunque seguiré llorando cada vez que te recuerde, sonreiré recordando tus políticamente incorrectas palabras (esas que los pacientes agradecemos en ese frío mundo de la medicina), así como tu trato humano y acogedor. Ojalá hubiese muchos como tú...