Sectarismo en Echarri Aranaz
Publicado el 29/01/2022 a las 08:35
Lamentablemente, hace unos días pudimos ver cómo el Ayuntamiento de Echarri Aranaz, gobernado por Bildu -pero en el que tengo la suerte de ser representante de una minoría del pueblo que no se somete a la izquierda abertzale- financió y ofreció un acto organizado por una de las organizaciones de su entorno, Sare. El objetivo era pedir pública y desvergonzadamente la excarcelación de los delincuentes etarras, esa banda terrorista que nominalmente aparece como disuelta pero que, curiosamente, no ha entregado las armas, siguen sin esclarecerse 300 asesinatos y sus dirigentes, doble sorpresa, son a su vez dirigentes de la propia Bildu. Estoy seguro de que nadie se lo habría imaginado, ¿verdad? Desde la propia página del Ayuntamiento de Echarri Aranaz este acto fue promocionado como nada más y nada menos que un “acto cultural”. No es la primera vez que se celebran este tipo de actos proetarras en el pueblo, ni la primera vez que son las arcas públicas quienes los financian, de manera directa o indirecta. De hecho, Bildu no gobierna para los ciudadanos del pueblo, sino para imponer con mano de hierro una visión totalitaria y sectaria de lo que según ellos debe ser el “pueblo vasco”. Un lugar donde las libertades individuales no tienen cabida, donde todo se supedita al “colectivo”, alegando un bien común definido únicamente por ellos, así como el cómo se implementa, y por supuesto, quiénes tienen que gestionarlo.
Baste decir como ejemplo que el ayuntamiento no cuenta con una normativa para una de las primeras funciones básicas de cualquier ayuntamiento, la limpieza de las calles y entorno municipal, paredes incluidas. Claro que así pueden llenarlas en exclusiva, sin permitir nunca otra publicidad política que su propia propaganda, incluidos los espacios públicos y privados donde en condiciones normales está prohibido pintar o fijar carteles. La falta de ordenanza de limpieza es una de las acciones que repetidamente he llevado a Pleno a través de diversas mociones, y si no fuera por el sectarismo que les caracteriza, ya habrían sido aprobadas, y los ciudadanos de Echarri Aranaz disfrutarían de un entorno más limpio y sin mensajes de exclusión y odio. Volviendo al contenido del propio acto, en el que se pide la vuelta de los asesinos a casa, ya no solo se reclama, como veíamos hace años, que estas personas vuelvan a cárceles de Navarra y País Vasco, sino que incluso se pretende su excarcelación sin motivo.
Cada día que pasa vemos cómo Bildu y todo su entorno se siente más libre y cómodo a la hora de hacer estos eventos que, a mi parecer, deberían generar un rechazo generalizado de la sociedad navarra, que tanto sufrió el miedo que instauraron estos etarras en la sociedad y a los cuales no hemos visto ni oído pedir perdón por sus acciones pasadas. Pero el origen de este problema puede estar en que desde las instituciones navarras se ha extendido una especie de sordina sobre todo ello, antes con la Sra. Barcos (así figura en su partida de nacimiento) y tristemente ahora también con su “gemela” la Sra. Chivite, a la que muchos llaman Txibite dado que el PSOE no ha cambiado una coma de la política de “infiltración” lingüística anterior, que hace que en la Ribera se use cartelería bilingüe, siendo una zona castellanohablante. De eso los militantes que quedan en el PSOE ya no hablan, ¿verdad señor Gimeno? Quiero anunciar a través de esta carta que, aunque solo sea por la gente del pueblo que depositó su confianza en mí, haré todo lo que esté en mi mano para que, al menos, este tipo de actos (por llamarlos de alguna manera) no sean financiados y anunciados por el propio Ayuntamiento, que al fin y al cabo es una institución que debe defender la democracia, y a todos los ciudadanos de Echarri Aranaz, sin exclusiones ni sectarismos, y no a quienes trabajan por instaurar, por una u otra vía, la dictadura del miedo y el tiro en la nuca.
Manuel Leal, concejal del PP en Echarri Aranaz por Na+.