A Geoffroy Huart
Publicado el 21/01/2022 a las 07:59
Agradezco la respuesta a mi artículo “La represión franquista de la homosexualidad en Navarra”. Lo escribí a raíz de una nota del Gobierno de Navarra en la se afirmaba que dicha represión había sido una de las señas de identidad del régimen nacional-católico de la dictadura de Franco. Entendí que esa nota constituía una gran mentira, pues en aquella época la represión de los homosexuales era denominador común de la inmensa mayoría de los Estados del mundo, democráticos o comunistas. Puse los ejemplos más notables y menos conocidos por el gran público. Me pareció que no era ocioso decir que Stalin había sido un gran depredador de homosexuales en la Rusia soviética, cuya persecución - sañuda- había perdurado hasta el mismo año del derrumbamiento del comunismo en 1991. Que eso mismo ocurrió en todos los países comunistas y ocurre todavía en algunos de ellos, señalando al que Geoffroy Huart llama “ejemplo sempiterno de la Cuba castrista”. Sempiterno, sí, para desgracia de los cubanos a los que sus demandas de libertad e igualdad verdadera para salir de la opresión y la miseria es objeto de implacable represión. Y no solo hablé del comunismo sino de las democracias occidentales, como Estados Unidos, Reino Unido, etc., donde, como el profesor parisino reconoce, la homosexualidad fue igualmente perseguida, aunque no con los tintes sangrientos de las dictaduras social comunistas. Terminé diciendo que el informe sería incompleto si se limitaba a realizar un relato “isla”, es decir, si se refiriera solo a Navarra sin situar la represión en el contexto internacional, pues en tal caso el efecto sería el de una distorsión o manipulación de la verdad histórica. Ahora dice que, como demostrará su informe, en España hubo en las condenas un “marcado sesgado clasista” y eso fue distintivo del franquismo. Si no entiendo mal se propone demostrar que la aristocracia o, como se dice ahora, “los ricos” tenían carta blanca para ejercer la homosexualidad sin ningún problema, y que serían los menos favorecidos los más castigados considerándolos pervertidos o enfermos. Todo eso está muy bien y puede ser labor de un historiador. Lo que sigo sin entender es por qué ese informe lo hemos de pagar todos los contribuyentes navarros. Podrían explicarnos los que mandan cómo ha sido el proceso de selección, teniendo en cuenta de que en España son legión los trabajos de historiadores y sociólogos que han estudiado la represión homosexual durante el régimen de Franco, y la partida presupuestaria con cargo a la que se va a sufragar el estudio. A no ser que se trate de una aportación “gratis et amore”.