Familia, trabajo, educación y salud
Publicado el 21/01/2022 a las 07:59
Muchas familias con hijos en edad escolar, especialmente en Infantil y Primaria, están desesperadas e indignadas. Casi todos tenemos cerca a alguna familia con hijos confinados -ya sea por covid o por contacto estrecho en el aula-, cuyos padres no ven el modo de conciliar el cuidado de sus hijos con su vida laboral.
La explosión de contagios por la variante ómicron junto con los protocolos de Salud y Educación han multiplicado el número de aulas confinadas en Navarra y, por tanto, el de alumnos. La mayor parte de ellos son niños sanos, no contagiados, a los que se les priva de libertad y de la posibilidad de asistir al colegio. Al mismo tiempo, sus padres viven con una incertidumbre continua, sin una legislación laboral que reconozca que los niños no se cuidan solos y que dé amparo legal a las familias. Todo queda en manos del buen entendimiento entre empresas y trabajadores en un contexto extraordinariamente complejo.
Esta situación genera una lógica intranquilidad en las familias, cuya vida familiar y laboral queda al albur de decisiones políticas arbitrarias y protocolos cambiantes, que carecen de transparencia y hasta de sentido común. Y si a ello añadimos la imposibilidad de contactar con la administración para aclarar dudas referidas a la duración de la cuarentena o, peor aún, para que se rectifiquen errores en la aplicación de su propio protocolo, la desesperación es aún mayor. Por ejemplo, se dan casos en los que alumnos no contagiados pasan cuarentenas más extensas que los propios niños contagiados por retrasos de Salud Pública. En estas situaciones, al ciudadano solo le queda la posibilidad de aguantar y callar, pues si intenta que le atiendan, se encontrará con una administración pública parapetada tras los protocolos, que todo lo deriva a canales de asistencia digitales.
Mientras tanto, son muchas las familias que se sienten incomprendidas y que son empujadas al límite de sus posibilidades, expuestas a un estrés y a un desgaste psicológico -padres e hijos- cuya factura pagaremos más pronto que tarde. La nefasta gestión política de la crisis sanitaria puede ocasionar tanto mal como la propia enfermedad. Hace falta voluntad política, especialmente en tiempos de pandemia, para que se tomen medidas que protejan el necesario equilibrio entre familia, trabajo, educación y salud.