El veloz 2022
Publicado el 10/01/2022 a las 07:39
El último día del año uno suele imaginar qué cosas nuevas le va a proporcionar el año que está a punto de empezar. Hay una esperanza de que el Año Nuevo sea bueno, o por lo menos mejor que el que acaba. En este nuevo ciclo las cosas que se repetirán podrán ser hechas con más perfección, los problemas podrán enfrentarse con más experiencia, y los retos se tomarán con más confianza y brío. Sin embargo, ante el coraje que uno se imagina tener está lo realmente nuevo. Con esto me refiero a lo no esperado, a lo ni imaginado, aquello frente a lo cual uno no se puede preparar, porque no lo veía venir.
El 1 de enero de 2022 desperté con síntomas del Covid. Lo nuevo ahí, claro, no era el virus, sino la fecha. Es decir, hoy en día quien no considere la posibilidad de pillarse el covid es por lo menos un poco despistado pero, ¿quién puede suponer que va a cogerlo el primer día del año? Era lo último que yo me imaginaba. Desde antes de 2020 vivo en un colegio mayor con decenas de personas y nunca había tenido Covid, y lo primero que me sucede el 2022 es esto.
Por tanto, sí, 2022 está siendo un año bastante nuevo hasta ahora. Como regalos de Reyes he recibido anticipadamente una caja de pastillas muy coloridas, una bolsa de caramelos pequeñitos para la garganta y la autorización para estar sin máscara en el “covidario” de la casa, con los demás infectados. Paradójicamente, un enfermo puede tener una rutina más agradable que la de los sanos, y encima está desarrollando anticuerpos. Entre cosa y cosa puede encontrar incluso tiempo para escribir una carta al director del periódico de la ciudad contando que el 2022 le parece veloz, un año para no perder el tiempo con imaginaciones de Nochevieja, sino para estar abierto a sorprenderse y a vivir cosas inesperadas.
Gustavo Milano