El voluntariado de DYA

Francisco Jamar Turrillas

Publicado el 08/01/2022 a las 08:31

Acabo de leer y me ha indignado que un voluntario de DYA ha sido atacado y herido en un Centro de vacunación por un descerebrado por el simple hecho de indicar a su mujer e hijo que debían esperar el tiempo necesario para prevenir cualquier percance posterior a la vacunación.

Nuestros sanitarios se están dejando la piel y la salud con su trabajo y dedicación, cargando con el peso excesivo que está suponiendo esta pandemia. Ahora comprendo el dicho tradicional de que si algún trabajo exige el calificativo de “vocacional” es el de medicina y enseñanza. Y qué poco se lo agradece esta sociedad, representada en su poder político, apoyando sus demandas justas, entre ellas la económica.

¿Y qué diremos entonces de una Asociación como “DYA Navarra” y su voluntariado? Personas que renuncian a su tiempo libre y muchas veces a sus compromisos personales y familiares para hacer el bien a nuestra sociedad en diversos frentes, llámense aglomeraciones, accidentes, vacunas, llamadas a domicilio, atención a los enfermos, incendios, inundaciones y un largo etcétera. Y todo ello de manera voluntaria, gratuita, en una sociedad que ha perdido el sentido de estos dos adjetivos; y más aún siempre con una sonrisa y unas palabras de aliento hacia el enfermo y sus familiares. Yo pude comprobar su actitud y generosidad durante aquella larga temporada en que llegaban, recogían a mi querida suegra, la bajaban por las escaleras en aquella especie de “trineo”, y la depositaban en la silla de ruedas al llegar a la calle. En la sonrisa de felicidad de aquella mujer al sentir el calor de la calle, veía el enorme valor humano del voluntariado de la DYA. Hasta llegaron a traer a un familiar incapacitado total para que pudiera verla poco antes de su muerte.

Todos nos sentimos avergonzados e indignados, como personas que somos, ante estos ataques absurdos a los sanitarios que procuran nuestro bien. Pero nuestro rechazo sube un grado más, si cabe, cuando personas que dedican parte de su vida personal y familiar a cuidar, acompañar y curar son atacados cuando ejercen su función solidaria y humana de modo gratuito y desinteresado. Cuando veo una ambulancia de la DYA, suelo pensar: ahí va alguien haciendo el bien desinteresadamente.

Francisco Jamar Turrillas, admirador de DYA Navarra

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