Reflexión desde el aislamiento

María Martínez Ledesma

Publicado el 28/12/2021 a las 07:15

Desde el silencioso y pacífico aislamiento en mi habitación a causa del Covid, he sido consciente del mundanal ruido que a diario soportamos, ruido que recibimos desde el exterior pero también desde nuestro interior, cuando nos creemos y nos repetimos lo que otros expresan una y otra vez. Hemos entrado en un círculo vicioso donde prima la crítica, la queja, la exigencia, el malestar y la negatividad más absolutas. Imperan mensajes como “los test están agotados”, “los rastreadores no llaman”, “diez días de cuarentena son demasiado”, etc. Sin embargo, cuando la enfermedad te obliga a echar el freno, te das cuenta que la vida improvisa, que no puedes controlar todo, que tienes que tomar las riendas de tu propia vida y transmitir con tus hechos y con tus palabras un mensaje de amor y esperanza. Por ello, estos días las frases que me repito sin cesar son: “tenemos unos médicos excelentes que nos van a atender si nuestro estado de salud empeora y no nos van a dejar morir” y “tenemos una familia a la que abrazar y decir te quiero cuando la cuarentena finalice y celebremos con ella que estamos curados y hemos salido de ésta”. Porque ójala esta pandemia nos ayude al menos a descubrir lo verdaderamente importante de la vida y seamos valientes para encender luces en medio de tanta oscuridad y de acallar ruidos que no nos aportan nada.

María Martínez Ledesma

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