Año nuevo, ¿vida nueva?
Publicado el 28/12/2021 a las 07:14
El dicho popular “año nuevo, vida nueva” es un mantra que se repite cada fin de año desde tiempo inmemorial. Con frecuencia, quienes lo expresan se refieren tan solo a un mayor bienestar material y a logros cuantitativos, con olvido de que un verdadero cambio de vida es un salto de calidad, una mejora personal, que se concreta en el crecimiento en virtudes. El deseo de bienestar material coincide con el de “próspero año nuevo”, ligado a “la buena vida”. Para Aristóteles la felicidad no está en lo efímero, sino en la “vida buena”: la vida honesta conforme a la virtud.
Otro error frecuente es creer que la simple invocación de “año nuevo, vida nueva” posibilita que la nueva vida sea mejor. No es fácil abandonar malas y viejas costumbres y adquirir nuevos hábitos buenos. Ello implica aprender a vencerse a sí mismo, superando situaciones de pereza y ser perseverante. Nada se consigue sin esfuerzo. A la excelencia se llega por la exigencia. Lo destaco porque actualmente se fía todo a la motivación y se les dice a los padres de los estudiantes que estudiar cuando no se está motivado puede ocasionar trastornos mentales. Alguien dijo que la motivación es el premio que se obtiene por haber empezado a estudiar sin motivación. Se cuenta que los ciclistas de una de las ediciones de la Vuelta a Francia no se explicaban por qué Eddy Merckx era tan superior a todos. Lo entendieron el día en que cuando estaban desayunando en el hotel vieron a Eddy sudoroso tras recorrer la ruta de la etapa de ese día para estudiarla. “Año nuevo, lucha nueva” es más realista que “Año nuevo, vida nueva”. En la vida interior del cristiano, como en el ciclismo, un nuevo año sin lucha personal diaria es igual o peor que el anterior.
Gerardo Castillo Ceballos