¿Medida eficaz?
Publicado el 24/12/2021 a las 08:12
El gobierno español ha declarado su intención de volver a imponer el uso obligatorio de la mascarilla en espacios abiertos, en nombre de reducir los contagios de covid-19. También ha reiterado que no va a imponer más restricciones sobre la actividad social y económica, dado que el nivel de muertes y hospitalizaciones actual no es equiparable al del año pasado. La realidad es que el exceso de muertes por toda causa registrado en España en los últimos meses de 2021 - en particular, noviembre - ha excedido sustancialmente las muertes oficialmente atribuidas a covid-19. Por lo tanto, podemos concluir que se está infravalorando el impacto de la enfermedad, o bien que hay gente que está muriendo por otras causas como insuficiente atención sanitaria. Sin embargo, está claro que no estamos en los niveles de crisis sanitaria que vimos en marzo y abril de 2020. Tenemos herramientas para reducir el impacto del coronavirus, como las vacunas y mucho mejor conocimiento sobre los mejores protocolos de tratamiento. También se han desarrollado mayores niveles de inmunidad comunitaria, sea por la vacunación, sea por la gente que ya ha pasado la enfermedad previamente.
El uso de intervenciones no farmacéuticas intrusivas como cierres de fronteras, restricciones de movilidad, controles sanitarios en las fronteras, y confinamientos domiciliarios no estaba contemplado en las estrategias pandémicas recomendadas por la OMS antes de 2020. Es más, la parálisis involuntaria e indiscriminada de las actividades ordinarias de los ciudadanos no ha sido asociada con mejores resultados en los estudios comparativos de distintas políticas de covid. Podemos pensar en regiones relativamente permisivas como Suecia y Florida, que no han sufrido peores niveles de hospitalización y muerte a lo largo de la pandemia que muchas regiones más restrictivas como España, Reino Unido, Italia, y California. Por estas razones, el presidente Sánchez hace bien en no imponer restricciones sobre la movilidad y actividades sociales y comerciales de los ciudadanos españoles. Pero es francamente inexplicable que haya optado por imponer el uso obligatorio de la mascarilla en exteriores. Uno de los pocos puntos de relativo consenso entre expertos de enfermedad contagiosa es que son espacios interiores y no exteriores donde se dan la gran mayoría de los contagios, y por tanto que la mascarilla en exteriores en una medida prácticamente irrelevante del punto de vista epidemiológico. Imponer una medida tan incómoda e intrusiva sin respaldo científico es tratar a los ciudadanos como niños y cultivar un carácter cívico sumiso, conformista, e infantil.