¡Quizás…!
Publicado el 16/12/2021 a las 08:16
Veintidós de diciembre: un año más la suerte, escurridiza, pasa de largo sin dignarse a concederme ni una triste mirada. ¡Adiós viajes a Italia, cancelación de la hipoteca, reformas del baño y la cocina, universidades de los niños, adiós, adiós…! “Mi gozo en un pozo”, me digo a mí mismo, mientras los pobres pedacitos de papel que tantas ilusiones encerraron van derechitos a la papelera. “¡Te lo advertimos!”, responden a coro los listos, los agoreros, los iluminados y los profetas de calamidades. “Has tirado el dinero persiguiendo una quimera, has regalado tontamente al Estado el fruto de tu sudor, ¡y sin quejarte!”. Y me taladran el cerebro con estadísticas de matemático de salón, con descripciones detalladísimas de las trampas que se llevan a cabo en los sorteos, con escritos y prédicas aderezados con la hiel de una ironía cuñadesca y desencantada… ¿Para qué? Por más que refunfuñe y prometa enmendarme, sé que el año que viene la ilusión y la esperanza volverán, las muy taimadas, dispuestas a engatusarme con su pico de oro, calentándome la cabeza con visiones magníficas y castillos en el aire… Y yo, que en el fondo no soy más que un ingenuo, volveré a gastarme mis buenos cuartos en décimos y participaciones, todo para sentir de nuevo el delicioso cosquilleo de un “¡Quizás…!” como el que a tantos y tantos ilusos nos embarga por estas fechas. Por mí pueden decir misa todos los egregios doctores del sentido común: a mí que no me quiten esas charlas de café en las que cada cual desgrana sus más locas esperanzas, sus deseos por ahora irrealizables. Que nadie me arrebate la vertiginosa sensación de que quizás este año, el próximo -¡el que sea!-, la suerte nos esté esperando oculta en una cifra como cualquier otra. En fin, que de ilusión también se vive. Y si este año sigue sin tocar, como es de rigor que ocurra, al menos nos habremos divertido, habremos esperado, habremos soñado, que ya es bastante.