El etiquetado personal
Publicado el 14/11/2021 a las 08:35
La actual sobreabundancia de “expertos” en conocer a bote pronto a los demás hace que se distribuyan etiquetas justicieras de aprobación o rechazo por la cosa más nimia, a veces a muy alto costo para quienes las reciben, sean personas o grupos. De ahí que en ocasiones nos sintamos forzados a controlar gestos, palabras u obras que pudieran servir para encasillarnos según el criterio falaz de alguno de esos expertos de pacotilla. No queremos que se ponga en marcha lo que se da en llamar ahora “cultura de la cancelación” y nos veamos de pronto ninguneados.
Dar la vuelta a esa tendencia tan extendida parece misión imposible. Por su causa, hay grupos, perfiles o valores que cotizan al alza gracias a un etiquetado cuidadosamente elegido, tanto para la adulación como para la injuria, según proceda. No dejarse arrastrar por las mareas dominantes nunca ha sido fácil. Tampoco aquí y ahora. Se requiere una madurez que cuesta conseguir, mantener y que esté dispuesta a la acción cuando se necesite. Casi nada… El sector de la población más vulnerable ante la presión circundante es, inevitablemente, el de los adolescentes. Dicho en su favor, bastante tienen a veces con ir configurándose a sí mismos como para arriesgar su propio estatus. Dicho en nuestra contra al resto, nos falta ejemplaridad, esa cualidad tan necesaria y que apenas se deja entrever en las actuaciones de muchos responsables políticos y culturales.
La expansión de reduccionismos peligrosos, que alientan el conformismo banal, por un lado, y la rebeldía irresponsable, por otro, es un peligro para la convivencia y para la democracia. Estamos todos implicados. Palabra clave: educación.
Ana García López