Cantamañanas
Publicado el 26/08/2021 a las 08:08
Cantamañanas EE UU, no. Ni su presidente. Por más que, otra vez, y lo que te rondaré morena, se trate de aprovechar la actual coyuntura internacional para arremeter contra ellos. Pero bueno, así es y será, y muy difícil que ello cambie, en tanto haya tantos que sigan confundiendo el culo con las témporas y vean a los estadounidenses solo como la encarnación de todos los males, todas las masacres, miserias y manipulaciones del “pobre” resto del mundo.
Cantamañanas, sí, en cambio, quienes, desde occidente (léanse países, gobiernos, círculos de opinión y transmisores), en plan perdonavidas, y además sabelotodo, claman ahora contra la salida de EE UU de Afganistán, cuando, hasta hace poco lo hacían justo por lo contrario, contra su llegada al mismo país con sus ejércitos y los de algunos países aliados.
Y cantamañanas, a su vez, quienes pertrechados en la oposición, perdieron su oportunidad para, desde dentro de su propio partido, haber apoyado a su líder y jefe de gobierno cuando quiso llevar a cabo para España, al unísono con el presidente estadounidense Bush y el jefe del gobierno británico Blair, una política exterior claramente atlantista y anglo-occidental. Y que, aún teniendo sus costos, hubiera conllevado fortalecer nuestro país en el mundo y hasta dentro de la UE ante quienes veían a España como segundón y “complemento”.
Ahora todos ellos, constatado su error y el fiasco que supuso para España en política internacional no hacerlo, al hilo de lo que pasa en Afganistán, moviéndose sin rumbo, sin aclararse, buscando cual expertólogos y aprovechateguis electorales que se creen, salir por los dos lados. Como si en política exterior, como si les cabe en la interior, fuera posible hacerlo tan a las claras: mostrándose, por un lado, a favor del abandono estadounidense, pero, por el otro, ¡que no lo oiga Joe Biden!, criticándolo.
Todo ello, claro, al compás del desayuno de los unos y el devaneo mental de los otros. Mientras los talibanes, como se sabe, de acuerdo al plan pactado y acordado internacionalmente, no le quepa la menor duda de ello a nadie, avanzan en su control absoluto de Afganistán. ¿Satisfechos pues todos estos preclaros con sus posturas? ¿Acojonados por la situación y las tostadas que de la misma inevitablemente, van a derivarse para España? ¡Vaya panda!, se oye en la calle. Pero, en fin, menos mal que afortunadamente todavía nos queda EE UU. Un país, más, mucho más que cualquier otro. El primero, sin duda, y que mal que pese, lo mismo en política interior que exterior, sabe bien qué hace, qué debe hacer y cómo hacerlo. Como lo supo, por cierto, ¡flaca y desagradecida memoria!, cuando (durante la Segunda Guerra Mundial) se trató de defender la libertad en el mundo, y particularmente en Europa, frente al nacismo y el fascismo. Debiéramos haberlo aprendido, ¡ah!, y enseñado como se debía: en los centros educativos y ámbitos familiares, y, entre otras, en la generación que nos gobierna y en la que aspira a hacerlo. Me da, me da, que, con honrosas excepciones, no muy ducha en el conocimiento de la historia de los últimos cien años.
Pedro Pegenaute Garde