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Ujué y el Camino de Santiago

  • Alfonso Iriarte Landarech
Publicado el 30/07/2021 a las 18:43
El 23 de octubre de 1.987 el Consejo de Europa proclamaba oficialmente el Camino de Santiago como Itinerario Cultural Europeo .
En Navarra, por Decreto Foral 290 de 14 de diciembre de 1.988, se delimitó el Camino de Santiago a su paso por esta Comunidad, estableciéndose su régimen de protección. Este decreto define los dos grandes ramales que, desde Francia , por Roncesvalles o Somport, reúnen el Camino Francés en Puente la Reina, continuando hacia La Rioja .
Esta delimitación y posteriores disposiciones han tenido en esta treintena de años efectos positivos: protección legal del Camino, recuperación del mismo, apoyo al peregrino, protección del patrimonio histórico, creación de infraestructuras, etc.
Muy bien; pero Navarra es ruta jacobea por excelencia, llena de otras vías secundarias y desviaciones alternativas a tener en cuenta.
Además del llamado Camino francés ya referido, existieron otros caminos, entre los que destacan la Calzada primitiva de la Barranca, la Ruta del Valle de Baztan, la Ruta de La Ribera que traía peregrinos aragoneses y catalanes y la Ruta del Valle de Aibar.
No cabe duda de que Ujué tuvo una gran relación y vinculación con el Camino de Santiago. En primer lugar, hubo un importante hospital de peregrinos. Consta que en el año 1.379 el Rey Carlos II y las Infantas, así como personas de la Corte, visitaron Ujué con frecuencia para ver las obras del citado hospital, para el que se levantaba el alto muro de la parte oriental (hoy existente).
Todavía en 1.772 se facultaba al Prior de Ujué para que se pidiera limosna por las puertas (ostiatim) y por las eras de trillar de todo el Obispado para ayudar al hospital de peregrinos. Al Santuario de Ujué acudían peregrinos “de pueblos circunvecinos así como de luengas tierras de toda Espanna, de las Ytalias e otras provincias e regnos del universo”, según dice el Fuero de la Princesa Doña Leonor (año 1.478). Tal afluencia de extranjeros sólo se entiende por estar Ujué en la órbita del Camino.
En un pleito de la Villa de Javier de 1.527 se habla de las cruces o “adoratorios” allí existentes, donde se detenían los peregrinos de Santiago que volvían de visitar a la Virgen de Ujué.
En la Iglesia románico-gótica ujetarra hay influencias arquitectónicas tanto de Jaca como de San Isidoro de León (Gaillard, Lojendio, Uranga, Iñiguez). Entrando a la Iglesia, a la derecha, estaba el altar de Santiago que todas las personas mayores hemos conocido.
La misma imagen de la Virgen de Ujué tiene en la banqueta de asiento un medallón de plata dorada con inscripción y que representa a la Virgen de Rocamador (Sigillum Beatae Mariae de Rocamador).
Rocamador, en el Departamento de Lot (Francia), fue centro de peregrinaciones europeas, cuya advocación fue traída por los peregrinos francos y principalmente a Estella y Sangüesa. Muchos peregrinos eran atendidos también en el Alto de Lerga, en el cenobio de San Ginés, cuidado por personal femenino (dueynnas y seroras) y luego, por ermitaños.
F.J. Corcín ha estudiado la relación de Olite con el Camino. Destaca, entre los hospitales de Olite, el de San Antón, donde curarían a los peregrinos enfermos del llamado mal de San Antón que solían traer los centroeuropeos, por comer pan de centeno infectado por el hongo cornezuelo.
Así pues, el Camino que llevaba hasta la tumba del Apóstol hijo de Cebedeo fue un amplio cauce de influencias y relaciones sociales, comerciales y culturales y suponía, en palabras de Dante, “la más maravillosa peregrinación que un cristiano haya podido hacer antes de su muerte”.
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