Duelo con Goizargi
Publicado el 19/05/2021 a las 08:10
La muerte me está enseñando a amar la vida más si cabe. La muerte viene de repente y te pilla por sorpresa porque es algo en lo que no nos gusta pensar. Nunca antes había vivido un proceso de duelo tan doloroso como este. Un proceso que me ha enseñado a mirarme por dentro, a dejarme ser y sentir, a tratarme con delicadeza y a darme mi espacio. Todavía tengo mucho que aprender porque mi herida sigue abierta. Y es que la muerte también nos hace un poco más humanos porque forma parte de la vida. A veces, algunas personas se van antes de tiempo, como mi madre. Y entonces, nos sentimos desbordados por la tristeza, no comprendemos la vida e incluso llegamos a cuestionárnosla. La muerte se lleva a personas sinceras, bondadosas y luchadoras, es muy injusta.
La muerte me ha acercado a Goizargi y allí he comenzado a entender mi proceso de duelo. He aprendido a escuchar los duelos de otras personas y a acompañarnos mutuamente. El “Equipo A” me ha brindado un espacio donde poder crecer, un espacio libre de juicios donde las lágrimas y las sonrisas se mezclan sin parar. Un lugar donde nos permitimos mostrar nuestro lado más humano, ese lado doloroso por una pérdida cercana o incluso ese lado que necesita disfrutar con pequeñas cosas de la vida.
En el “Equipo A” compartimos memorias y recuerdos de las personas que más queremos y que más nos han hecho sentir. Cuando llegamos al grupo nuestros corazones estaban hechos añicos. Ahora nos sentimos con más fuerza para mirar a la vida de frente y decirle que no le tenemos miedo porque tenemos mucho que contar y nuestras historias tienen mucho que decir. Los recuerdos de nuestros muertos siempre permanecerán vivos como aquellos días en los que salía contenta del cole y te abrazaba con esperanza o esos otros paseos que pudimos dar por Oporto. Son tantos momentos mamá, que aunque la muerte nos haya alejado, siempre voy a sentirte en lo más profundo de mí. Gracias una vez más por enseñarme tanto aún desde la distancia.
