La verdadera pandemia

Beth Jimeno Navarro|

Actualizado el 09/05/2021 a las 17:37

Un año lleno de cambios, de prohibiciones, miedos y situaciones extremas que en muchas ocasiones han sacado lo mejor de muchas personas y han avivado nuestra llama solidaria, nuestra empatía y sentido de la comunidad. Sin embargo, en muchas otras ocasiones han sido una bomba perfecta para que la granada del odio nos explote a todos de lleno en la cara y sin previo aviso, o tal vez el aviso estaba aquí y ha estado siempre aquí, pero lo hemos ignorado sin ningún pudor. Tras mucho tiempo haciendo de tripas corazón ha llegado un punto en el no puedo ignorar todos estos sentimientos que me abruman por esta crisis humanitaria que estamos viviendo, es difícil ver día a día las noticias llenas de personas fallecidas convertidas en tristes números, situaciones de personas en extrema pobreza en tu propia comunidad, y por si no fuera suficiente diversos casos de ataques y asesinatos por odio y racismo, dándonos a ver el miedo y la ignorancia en estado puro, pero ¿Qué estamos haciendo al respecto? Cada vez que he acudido a la ayuda desesperada ante esta situación a amigos y familiares la respuesta ha sido siempre la misma; `no le des tantas vueltas´, ´no puedes hacer nada al respecto´, ´son cosas que pasan por desgracia´, ´es triste pero no puedes darle tanta importancia a algo que no está en tus manos´ y seguido de esto me veía aún más devastada al ver que estamos tan hechos a ignorar, dar por sentado y mirar a otro lado cuando algo no es de nuestro agrado o no nos es cómodo. No, no puedo salvarle la vida a las personas que tienen los minutos contados por el COVID19, tampoco puedo devolver a la vida a las personas que nos dejaron por esta misma causa, ni puedo pagarle las facturas a las personas que batallan día a día económicamente o evitar los asesinatos y la discriminación, pero tengo un corazón lleno de sentimientos y una cabeza llena de palabras y manos para dar a conocer esto y hacer todo lo que esté en mi mano para aportar mi granito de arena y dejar de mirar a otro lado y tener que sobrellevar mi tristeza, rabia, decepción e inconformidad ante esta pandemia, la verdadera pandemia. Si bien querido lector podrías pensar que estoy siendo una fatalista las palabras que acabas de leer desgraciadamente no son hechos que se alejen de la realidad, más que eso es la triste realidad que la humanidad está viviendo en días de pandemias mucho más corrosivas y tristes que pandemias víricas. Mucho antes del excepcional año 2020 esta gran pandemia humanitaria ya era una realidad, el odio y la ignorancia llevan existiendo desde que el hombre es hombre y con el miedo y situaciones extremas que estamos viviendo se intensifican. Solo es cuestión de empatía; empatía y humanidad, grandes cualidades que necesitamos más presentes en nuestro día a día.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora