Una reacción tiene toda acción (III) 1
Publicado el 04/05/2021 a las 12:16
UNA REACCIÓN TIENE TODA ACCIÓN (III) Me dispongo a coronar la tercera y última parte de la tarea que me había autoimpuesto, rematar mi comentario sobre el filme “Horizontes de grandeza”, película que, aunque he visto/oído en numerosas ocasiones, en cada nueva oportunidad he hallado algo que, por la razón que fuera, me había pasado inadvertido en las anteriores o no había reparado antes en ninguna de las precedentes. Tras sonsacarle a Ramón que Jim había montado y domado a Trueno, Pat le comenta a Julia: “Si estaba dispuesto a montarlo, ¿por qué no lo hizo cuando el hecho tenía un valor?”. La respuesta de Julia, amén de distintiva, pertinente y relevante, es irrefutable: “Lo hizo cuando el hecho tenía un valor para él”. Dichas pregunta y respuesta, de haber seguido vivo, le hubieran servido a José Ortega y Gasset para comple(men)tar o enriquecer la explicación proverbial que dio sobre su teoría del perspectivismo; y que la gente recuerda desde que el filósofo enseñara o exhibiera una manzana que portaba en la palma de su diestra al público que concurrió a una de sus conferencias. Todas las personas asistentes a la misma a las que les funcionaba bien la vista (reconozco que ignoro si acudió alguna que fuera invidente), testigos directos del hecho, vieron una parte de la manzana. Nadie vio la manzana entera. Bueno, pues eso mismo viene a ocurrir, regularmente, poco más o menos, con la (posesión de la) verdad. Nada más ver que Buck abofetea a Julia, Jim le lanza un puñetazo a Buck, rodando, a renglón seguido, quiero decir, a imagen, plano o secuencia seguida, ambos por el suelo. Al lograr desembarazarse de los brazos de Jim, Buck saca su revólver, pero no lo consigue disparar. Quien sí hace tal cosa, disparar, de manera intimidatoria, el suyo es Rufus, que le reprende a su hijo así, según el guion (traducido al español, claro): Rufus: No asesinarás a un hombre inerme en mi presencia. Buck: Entonces, dale un revólver; dale a ese dandi un arma y que se defienda a tiros, como un hombre (extraña y asilvestrada manera de pensar, sin duda, pero hay que ponerse en situación y no olvidar que estamos en el salvaje oeste). Jim: Estoy dispuesto a lo que sea (la irreflexión, por lo visto, se contagia; pues, hasta quien da lecciones de sensatez, Jim, cae en la misma trampa que los demás, de manera imprudente). Buck: Ya le oyes, padre; dale un revólver. Rufus: Ven aquí (a su hijo le tutea); vengan los dos (cuando usa el plural vosea). Los diálogos que siguen, previos al duelo y propios de él, son inolvidables: Rufus: ¿Por qué lleva esas pistolas (a Jim)? ¿Es que tira bien? Jim: No he disparado una pistola desde hace diez años. Buck: De acuerdo. Dale una de las suyas, padre; y déjate de charlas. Rufus: ¡Calla! (a Buck) Yo arreglaré esto. Tú eres único para enfrentarte con mujeres u hombres indefensos… (Continúa.)