Orgullo rojillo

Carlos Bergera|

Publicado el 30/04/2021 a las 08:07

El Athletic quiere fichar de nuevo a dos jugadores de la cantera de Tajonar. En la reciente final de Copa del Rey entre los equipos donostiarra y bilbaíno, 7 de los 22 jugadores eran navarros, más que el total de guipuzcoanos o vizcaínos en el campo.

Ya en la temporada pasada, Osasuna quedó mejor clasificado que “los leones” y este año, ahí vamos, casi a la par. No dudo que los futbolistas que se van, a pesar de todo, están en su derecho de querer aspirar a un mejor salario o de tener una carrera más prometedora en otros clubes, luchando por otros colores.

Hemos asistido recientemente a un debate social que ha durado lo que tardó en fracasar el proyecto de Superliga europea; tres días. Unos han denigrado la iniciativa por ir en contra de las esencias deportivas del fútbol y, otros, la han defendido en pro del espectáculo y de maximizar el valor económico que el fútbol puede generar y repartir. Deporte y dinero, fútbol e intereses, ¿Osasuna y Athletic? ¿No es el mismo debate? ¿Quién defiende lo uno y quién lo otro? ¿Quién ha protestado contra Florentino y no lo hace ahora contra Elizegi? ¿Vale tirar de chequera y desmantelar Osasuna, con no poca arrogancia corporativa, bajo la rancia premisa de que los nuestros sí pasan el filtro y no los del Sporting, los del Alcoyano o los del Arcachon? ¿Nadie dice nada?

Dejémoslo estar, pero ¿no puede aspirar Osasuna a ofrecer también un proyecto ilusionante a los deportistas que, con tanto acierto, promueve? Orgullo Rojillo. Osasuna. Gente sana, gente fuerte y hábil. Algo gamberra, pero sana, con fondo noble, fiable, mucho corazón.

Orgullo navarro. Historia, tradición, una singular diversidad. Tierra madre de una de las lenguas vivas más antiguas. Energías limpias, salud, alimentos y coches de calidad, dos universidades de gran nivel, pero … nuestros hijos se van. Se forman y se van. Casi al mismo ritmo al que se venden buenas empresas navarras, se descapitaliza una parte de nuestro tejido empresarial o se van jugadores al Athletic, a la Real, o al Chelsea.

Estamos recomenzando. Es buen momento para vislumbrar un nuevo proyecto común que ofrezca un futuro más atractivo a nuestros hijos.

¿Quién rearma y guía esta sociedad? ¿Quién regenera su orgullo de vibrar y trabajar por el color del legado de nuestros padres y los valores que nos dejaron? Pasar de la lucha por no descender a estar entre los líderes admirados. Restaurar la identidad, fijar nuevas metas, hacer atractivas las inversiones y aspirar a ser un lugar referente, abierto, pujante en proyectos, generador de prosperidad para todos, donde nuestros hijos se queden y los futbolistas también. Orgullo rojillo, orgullo navarro

CARLOS BERGERA Ingeniero Industrial

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