Manos frías
Publicado el 19/03/2021 a las 18:39
¡Qué bien se pasea por Pamplona! Salí a caminar el sábado antes de la cena por el parque de la Ciudadela, con un abrigo ligero y manos en los bolsillos, cuando recordé eso del Génesis, que Dios “se paseaba por el jardín a la hora de la brisa”. Así de bien me sentía.
Seguí luego por la avenida Carlos III, donde vi numerosos grupos de adolescentes conversando o incluso comiendo chuches. Sin embargo, percibí en el aire risas suspendidas: muchas bancas a lo largo de la avenida retenían grupos de 3, 5, o hasta 7 chicas superconcentradas en sus móviles y exponiendo sus manos delicadas al frío de la noche.
Me dolió que se perdieran el ambientillo de la adolescencia, que cambiaran la hora de la brisa por anestesia digital; me dolió que no compartieran conmigo sus risas de lozana juventud. Y mientras volvía a casa, saqué mi propio móvil para ir preparando esta carta.
Juan Ignacio Izquierdo Hübner