La existente incongruencia del gobierno

Leyre Ayestarán Beguiristain|

Actualizado el 05/02/2021 a las 15:03

¿Realmente conocemos las consecuencias de las condiciones comerciales actuales? Como todos sabemos, los casos en esta pandemia de Covid-19 siguen aumentando. Y con ello, las restricciones establecidas por el gobierno. Una de las más polémicas que no cesamos de escuchar es el cierre del comercio “no esencial” en varias comunidades autónomas españolas. Casi dos millones de ciudadanos se dedican al sector hostelero. Lo que la mayoría no sabe, es que cuarenta mil locales que poseen estas personas acabaran cerrando a causa de la anterior mencionada limitación. Por no citar que, el 60% del total de estos establecimientos preparan despidos mientras numerosos centros comerciales continúan abiertos. Una de las grandes advertencias que sanidad no deja de aconsejarnos es la ventilación de los lugares en los que se establezcan reuniones. Ya sean espacios educativos, de ocio, públicos o privados. Por un lado, muchos restaurantes y demás espacios gastronómicos cuentan con un servicio de terraza al aire libre, o bien con ventanales o accesos con conductos al exterior por los que puede entrar fácilmente el aire. Mientras que, los centros comerciales (generalmente muy amplios) no suelen estar oreados, hay poco contacto con la atmósfera. Por no mencionar las masas de gente que diariamente acuden a los centros comerciales (unas 2000 personas). Es cierto que en la situación actual existe un aforo limitado del 30%. Pero, suponiendo que normalmente están dispuestas una media de 2600 plazas de aparcamiento (como por ejemplo en el centro comercial La Morea, Pamplona), la cifra permitida se quedaría actualmente en 780 personas. Lo que me parece una cantidad un tanto excesiva teniendo en cuenta los datos actuales de la pandemia. Por lo tanto, esto nos llevaría a pensar en que no podemos juntarnos más de 6 personas en la calle, al aire libre y sin acudir a locales hosteleros pero si podemos congregarnos 780 personas en un espacio sin apenas ventilación. Ahora, seamos empáticos. Pensemos en el agotamiento y la desesperación que deben sufrir los hosteleros al no poder predecir la actuación del gobierno. Miles de ciudadanos autónomos no se esperaban la orden de cerrar sus locales. Imaginemos la cantidad de familias que han quebrado, que ya no tienen un sueldo con lo que mantener a sus parientes, mientras ciertas empresas millonarias continúan con su negocio. ¿Acaso eso significa igualdad, preocupación? Necesitamos mostrar de alguna manera nuestro desacuerdo en base a esta enorme falta de sentido común, de indiferencia hacia las miles de personas que se dedican a la restauración. Muchos no nos damos cuenta, pero el gobierno no deja de ser incoherente en las decisiones tomadas respecto a la epidemia. Los hosteleros son dignos de un trabajo mantenido, de manera inmediata. Luchemos por ellos, por nosotros, y por el cambio a un gobierno como nos merecemos, consecuente e identificativo. Leyre Ayestarán, alumna de 1º de Bachillerato.

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