Piérola seguirá vivo, existiendo,... (2)
Publicado el 20/01/2021 a las 09:23
(Sigue.) Recuerdo que, estando internado en el seminario menor de Navarrete (¡cuánto les debo a los religiosos camilos, cuánto!; y ¡cuánto les agradezco los bienes o talentos que en mí depositaron o sembraron, cuánto!), cursando Octavo de Educación General Básica (E. G. B.), durante una hora de estudio, el padre Pedro María, que nos controlaba o supervisaba, para que aprovecháramos el tiempo y no nos desmadráramos o desmandáramos, Piérola, transcurrida media hora, escribió en la pizarra dos palabras en latín y mayúsculas: “EGO SUM” y nos espoleó a que, una vez terminada la tarea, los deberes, tradujéramos atinadamente esas dos dicciones con un aliciente o premio no desdeñable para quien saliese ganador, un pequeño botín de chucherías. Yo fui el primero que contestó, pensando que me lo llevaría de calle: “yo soy” y/o “yo estoy” respondí, como el rayo. Pero él no dio ninguna de las dos traducciones propuestas por válidas. Al terminar la susodicha hora, la bolsa de golosinas seguía sobre la mesa del profesor sin dueño. Pedro María había prometido que sería exclusivamente de quien diera la traducción certera. Antes de decidir que fuera repartida equitativamente por servidor, entre quienes permanecíamos en derredor suyo, curiosos, interesados e intrigados, sobre todo, por conocer la traducción correcta, Piérola, “sin querer queriendo”, como solía decir el chavo del Ocho, nos adelantó el primer principio de la filosofía de Descartes (a quien no conviene descartar nunca; por eso se recomienda para la merienda, además de unas onzas de chocolate con pan, esto: jamás descartes a Descartes). Y escribió “COGITO” delante de las dos voces latinas, colocó una coma e intercaló entre la E y la G de “EGO” una R: “COGITO, ERGO SUM”. Y, solo entonces, nos brindó la traducción fetén: “Pienso, luego existo”. Cuando el verbo “SUM/ESSE” es la única palabra del predicado (no va acompañada de complementos), nos adujo, significa “existo/existir”. Piérola existirá mientras alguien, lo conociera en persona o no, recuerde con fidelidad, de manera directa o indirecta, alguna de sus muchas y divertidas (dulces) lecciones. Ángel Sáez García angelsaez.otramotro@gmail.com