Cuatro horas pueden ser la repanocha (1)
Publicado el 18/01/2021 a las 09:55
CUATRO HORAS PUEDEN SER LA REPANOCHA ¿“LOS LUISES”? ¡GENEROSOS Y LEALES! Hoy (en este momento concreto, cuando redacto estas líneas con la diestra, que empuña un bolígrafo que va dejando rastro y trazos de tinta azul, que no coincidirá con la data en que las pase a ordenador en la biblioteca pública ni, tampoco, seguramente, con la fecha en que vean la luz en mi bitácora, por las mismas razones que he aducido otras veces) he comido en el bar “Aragón” con dos de mis mejores amigos. No es mi propósito desmerecer o hacer de menos a otras personas, a las que considero también inconcusos amigos míos (algunas de ellas, además, esgrimen o llevan aparejada la circunstancia aliñada o añadida de que son deudos del abajo firmante), pero no miento un ápice, migaja o pizca al aseverar que, por la trayectoria, o sea, el roce o el trato, y, sobre todo, por el bagaje, que otros llaman respeto al contrato firmado o sustrato, a secas, esto es, el peso del poso emocional y sentimental (a pesar de que nos vemos poco, de cuando en vez, o de vez en cuando), desde hace bastantes años, más de siete lustros, el de Tafalla y el de Rincón de Soto vienen siendo, sin duda, y, hoy por hoy, son mis mejores amigos. Desde hace tres meses largos, en concreto, desde el pasado 21 de septiembre, festividad de san Mateo, que nos juntamos en Logroño, no había tenido la dicha de compartir mesa y mantel con “los Luises”, Luis Quirico Calvo Iriarte y Luis de Pablo Jiménez. El día de marras fuimos un comensal más, pues se unió al trío habitual José María, amigo de Calvo y tan aficionado como él al juego de pelota a mano (en la fecha susodicha los cuatro estuvimos viendo en directo, en la cancha del frontón Adarraga, varios partidos de pelota por parejas), con el que habíamos tenido la suerte de coincidir en una ocasión anterior. Entonces, nos reunimos en torno a una mesa redonda, ancha, del mesón “Matute”, en la calle Laurel, si no marro. Esta vez, hoy, han sido dos las mesas, de igual forma circular, pero más pequeñas, las que ha decidido juntar el camarero para dicho fin. (Continúa.)