Libertades personales
Publicado el 18/12/2020 a las 14:19
La aprobación de la ley de eutanasia es una gran noticia y un avance en favor de las libertades personales. ¿Por qué es esto así? Puede usted estar en contra del divorcio como concepto fundamental (según la doctrina católica, porque plantea romper una unión inquebrantable), pero ya nadie cuestiona que, quien quiera divorciarse, pueda hacerlo libremente en pleno ejercicio de sus derechos civiles. Puede usted discutir el significado fundamental del matrimonio, pero cada vez menos gente cuestiona que parejas del mismo sexo tengan el mismo reconocimiento legal que las heterosexuales en materia de familia, propiedad, sucesiones… y, afortunadamente, también en el ámbito social. Me alegro profundamente de que Abascal pudiera divorciarse y de que Maroto pudiera casarse con la persona que ama. Sin embargo, sus ideologías, representadas en sus partidos, son las que antes recriminaban (y en algunos casos todavía recriminan) estos actos. Esto no va de lo que piense usted sobre la ética, el valor de la vida o el olor de las nubes. Ni siquiera va sobre morir con dignidad. Esto va de que cada uno de nosotros deberíamos poseer la capacidad de decidir sobre nuestra vida sin un Estado que lo impida (o lo que es lo mismo, que lo decida por nosotros). Aquellos que se oponían al divorcio en los 80 pueden ejercerlo hoy libremente sin reprimendas públicas. Pasará lo mismo con el matrimonio igualitario y con la eutanasia. Cuando pase, sería un ejercicio interesante echar la vista atrás y recordar quién era el que se oponía a reconocer sus libertades personales, porque analizar comportamientos pasados nos ayuda mucho a entender los presentes. Si realmente defiende la vida, quédese en casa y evite la propagación del virus, pero no impida que una persona ajena a usted decida sobre sí misma.