El problema emergente más olvidado

Luis Alberto Santillana Gutiérrez|

Publicado el 15/12/2020 a las 08:07

El tema salud pública está a la orden del día, pero calma, que no vengo a hablar de las condiciones de trabajo de los que ya están. Escribo esta carta con objeto de dar mi opinión sobre un tema olvidado en nuestra sociedad: la prevención. Érase una vez un servicio de psicólogos y dietistas-nutricionistas que solo se lo podían permitir las personas con ingresos medios-altos. En tiempos de pandemia me atrevería a decir que se están dando muchos problemas asociados a ambos terrenos: psicología y nutrición.

Cientos de miles de personas con sentimientos de culpabilidad (aunque realmente no lo sean) porque dejaron a sus padres en residencias de ancianos pensando que sería el sitio idóneo para ellos, que se relacionarían con gente de su edad, estarían muy atendidos y por ello serían felices durante sus últimos años de vida. Personas con ansiedad y depresión encerradas en casa, sin ver la luz del sol, con miedo a salir de casa. Algunas mujeres encerradas con su maltratador en casa e hijos viendo la circunstancia. El precio medio de un psicólogo en España es de 50 a 90 euros por sesión. ¿De verdad pensamos que todos los españoles nos lo podemos permitir? ¿Cómo afrontamos la situación? Muy sencillo: mejor nos callamos, asentamos, y cuando todo explote, nos dan la baja laboral, que es mucho más efectivo para el país. Por supuesto, acompañándolo de unas cuantas pastillas al día (que, obviamente, también es dinero público). Y, por supuesto, la vida que se lleva este camino, pues pasarán años de sufrimiento hasta que esta persona sea tratada (con suerte). Supermercados arrasados de comida basura. Los más buscados de Google: ¿Cómo hacer magdalenas caseras? ¿Pan casero? ¿Bizcocho? ¿Natillas? ¿Crema catalana? Momentos de ansiedad que, con la falta de psicólogos en el ámbito público, no sabemos gestionar, y en muchos casos desembocan en la comida, y, en consecuencia, en el peso. Kilos de azúcar han acabado en nuestro cuerpo. Pero, para nuestro sistema sanitario es “mucho más rentable” no proporcionar ayuda. Es mucho mejor curar que prevenir. Si luego nos diagnostican una diabetes tipo 2, pues nos medicamos y ya está (de nuevo, dinero público). Si acabamos teniendo problemas cardiovasculares, pues te medicas otra vez. Y con estos parches funciona todo (o al menos, lo hace parecer que funciona). Además, el nutricionista podría hacer que el país se ahorrase muchísimo dinero en costes de medicamentos e ingresos hospitalarios, porque ejercería en prevención. ¿Cuánto de importante es un nutricionista en un caso de colon irritable? ¿Y para explicarte cómo comer en el caso de una diabetes? ¿Y para mantenerte bien nutrido durante un tratamiento oncológico? ¿Y en un TCA? Y un largo etcétera.

España es el único país de Europa que no cuenta en su sistema sanitario con dietitas-nutricionistas, y algunos motivos debe haber detrás de que todo Europa los haya aceptado. Me atrevería a decir, y solo me atrevería, a que necesitamos de verdad más prevención sanitaria en España. Lo que me queda claro es que de la teoría a la práctica hay un trecho, pero lo que vamos a terminar pagando en consecuencia es todavía más.

Luis Alberto Santillana Gutiérrez

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