Obituario
Muere a los 88 años María Jesús Artaiz, referente de la vida musical en Pamplona
Locutora de la COPE durante tres décadas, presidió la Sociedad de Conciertos Santa Cecilia, donde se gestó la actual Orquesta Sinfónica de Navarra


Publicado el 20/05/2026 a las 10:00
María Jesús Artaiz, locutora de la COPE durante 33 años y presidenta de la Sociedad de Conciertos Santa Cecilia durante más de 20 años, una figura clave en la vida cultural de la ciudad y, especialmente, en el mundo de la música clásica, falleció el martes en Pamplona a los 88 años.
Nacida en Pamplona en 1937, Artaiz Zabalza hizo de la voz su instrumento y de la cultura su vocación.
Tras más de tres décadas al micrófono de Radio Popular, donde cubrió con especial pasión la vida musical de la ciudad, encontró en la gestión cultural el cauce para una segunda vida pública igual de intensa. En 1998 fue elegida presidenta de la Sociedad de Conciertos Santa Cecilia, la entidad fundadora de la orquesta, con un programa claro: "Mi intención es que haya caras nuevas y contar con las personas que participan en las asambleas". Su ilusión, declaró entonces, era "convertir a la Pablo Sarasate en la orquesta de Pamplona".
Desde la vicepresidencia de la Fundación Pablo Sarasate, organismo creado en 1997 para gestionar la orquesta con participación del Gobierno foral, fue testigo y protagonista de las sucesivas transformaciones de la formación: la consolidación de su etapa profesional, el cambio de nombre a Orquesta Sinfónica de Navarra en 2006 y su proyección internacional.
Miembro también del Consejo Navarro de Cultura y socia de honor a título personal del Orfeón Pamplonés —institución en cuyo coro participó activamente—, su figura estuvo presente en prácticamente todos los grandes momentos de la vida musical pamplonesa de las últimas tres décadas.
La música, para ella, no era solo sonido. "La música tiene color", dijo en una ocasión, "y hay notas que transmiten más luminosidad que otras". Sus raíces familiares estaban en Uterga, pueblo del valle de Valdizarbe al que definía con tres palabras: "tranquilo, silencioso y austero".
Sus últimos años al frente de la Santa Cecilia estuvieron marcados por una etapa de turbulencias institucionales. En 2016, cuando la Cámara de Comptos constató irregularidades contables en la entidad y el Gobierno foral planteó transferir la gestión de la orquesta directamente a la Fundación Baluarte, Artaiz afrontó la posibilidad de que la Sociedad que había dirigido durante tanto tiempo desapareciera. Lo hizo con la misma serenidad con que había gestionado todo lo anterior: esperaba, dijo, que "no llegara la desaparición", pero añadió con pragmatismo: "Veremos entonces las alternativas que tenemos". Hasta el final defendió que la Santa Cecilia tenía un papel que cumplir.
Fuera de los despachos y los patronatos, Artaiz era una mujer de gustos sencillos y firmes. Los domingos los reservaba para la familia, la misa y la música clásica escuchada en el campo. Le gustaban los Beatles —le recordaban, decía, a sus años de locutora— y una buena tortilla de patata en una terraza de la Plaza del Castillo. Pamplona, reconocía sin remilgos, se le hacía aburrida los domingos.