Por un mundo más justo
Publicado el 10/12/2020 a las 08:45
El pasado día 3 celebramos la conmemoración del Día Internacional de la Discapacidad, y queremos hacer llegar a toda la sociedad que hay personas que están neurobiológicamente determinadas para procesar los estímulos sociales de forma diferente a los demás: son las personas dentro del espectro autista. A ellas se les reconoce una discapacidad psíquica, no son enfermos mentales ni tienen discapacidad intelectual; son inteligentes pero son diferentes, y esa diferencia conlleva una discapacidad social o psicosocial.
Las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) están marginadas del acceso al empleo público ya que, en las convocatorias de las distintas administraciones, solo se contemplan discapacidades psíquicas que tengan retraso cognitivo o enfermedad mental. Es en este sentido que el reconocimiento legal de la discapacidad social es una reivindicación y una necesidad prioritaria para que puedan desarrollar sus capacidades y acceder a poder trabajar como las demás discapacidades. El no reconocimiento de la discapacidad social implica la marginación de todo un colectivo que presenta una discapacidad invisible. Implica la marginación dentro de la discapacidad. Tras el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, reclamamos el reconocimiento de la discapacidad social por la necesidad imperiosa y justa de incluir activamente a estas personas en el mundo laboral. Hemos de apostar por favorecer su autonomía y evitar que sigan siendo marginadas del empleo público y de los cupos de discapacidad.
Desde la Asociación Luciérnaga (Asperger Navarra) queremos agradecer a CONFAE (Confederación Asperger España), CERMI (Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad) (estatal y regionales), Fundación ONCE, y a todas las personas y asociaciones que nos ayudan día a día a conseguir un mundo más justo para nuestros hijos e hijas.
Eva Garraza, Asociación Luciérnaga (Asperger Navarra).