Casualmente

Santiago Galbete Goyena|

Publicado el 03/12/2020 a las 15:53

Al principio del verano, al poco tiempo de acabar nuestro confinamiento más estricto, y temiendo que en breve hubiera otro, me tomé unos días de vacaciones. Elegí un lugar cercano, las playas de la costa vasco-francesa.

No voy a decir que lo pasara mal, lo pasé bien, las calles estaban muy animadas, las brasseries con sus apenas 20 cm. de distancia entre mesas, ofrecían como cada año esas atmósferas que los franceses tan bien saben crear. Pese a todo, me sentí el torpe de la clase y además fácilmente reconocible. No lo pude disfrutar como me hubiera gustado. Los nativos lucían sus rostros bronceados y las sonrisas propias de vacaciones; nosotros, los españolitos, tapábamos nuestras caras tras un trozo de tela y mostrábamos una mirada triste, incluso vergonzante. Veníamos del apestado país vecino. No sé qué había en esto, pero yo no lo entendía muy bien, se me fruncía el entrecejo sin yo quererlo. Por las noches me preguntaba en la cama: ¿será que el virus cuando viaja por el puente del Bidasoa hacia Francia, atisba la garita de la Gendarmerie, le comienzan a temblar las ventosas y rápidamente se da media vuelta? A lo largo del verano fui varias veces y siempre me venía el mismo pensamiento. Ya en el mes de octubre, cuando prácticamente solo estaban los lugareños, y la Côte d’Azur y la Côte Basque habían hecho su agosto, casualmente, los hospitales del país galo estaban a punto de colgar el cartel: “no hay localidades disponibles”. Todavía hoy Francia continua en una situación muy crítica.

Por esas fechas la campaña electoral en EEUU ya había comenzado, la seguí de reojo, me producía una sensación entre tristeza y vergüenza. Ninguno de los dos candidatos me parecía el idóneo para gestionar con éxito la situación que estamos viviendo. A los pocos días de conocer los resultados, la farmacéutica americana Pfizer anunciaba una vacuna con el 95% de eficiencia. De nuevo se me frunció el entrecejo sin quererlo. Que se dé una casualidad tan grande, cambio de presidente en el país más poderoso del mundo y simultáneamente se anuncie, a los cuatro vientos, la buena nueva más esperada del año, no sé, no me cuadra mucho. Yo desde entonces le llamo la vacuna electoral.

Con el paso del tiempo se confirma lo previsto, ni al virus le da miedo la Gendarmerie, ni le gusta la política, es totalmente anárquico. Empezó devastando los feudos demócratas de Nueva York y Chicago, seguidamente hizo estragos en el republicano estado de Texas para atacar ahora cualquier frente. Esto me hace pensar que la picaresca, apelativo cariñoso, no es exclusividad de España. Diría que es tan internacional como el mismísimo coronavirus, que ya es mucho decir.

Actualmente nos estamos adentrando en el “Zoco de las Vacunas”, era previsible, mucho dinero está en juego. Nos encontramos con una competencia encarnizada, precios a la baja, plazos difícilmente creíbles..., donde no se habla de un plan de emergencia en caso de una contra reacción masiva a la vacuna. Me parece un buen momento, empezamos a estar saturados, para demostrar a la sociedad la seriedad que desgraciadamente no hemos visto hasta ahora: fronteras políticas tratando de marcar el territorio de nuestro enemigo, relojes políticos y científicos sincronizados... Ahora que la vacuna parece estar algo más cerca, una comparecencia quincenal o mensual del organismo oficial competente, entiendo que en el caso de España sería la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), en la que nos transmitan con serenidad la situación de la aprobación de las vacunas, el plan de implementación previsto, así como el de emergencia en caso de un posible fallo, sería un buen ejemplo.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora