La Cultura del Retroceso
Actualizado el 17/11/2020 a las 13:42
Vivimos en una época en la que cada vez se valora menos el esfuerzo. Palabras como la dedicación, la constancia, el trabajo duro o la resiliencia, son cosas anticuadas, del siglo pasado. Las generaciones que pasamos hoy por la Universidad, y las que están en la secundaria especialmente, vamos a vivir unos tiempos adversos en cuanto a la realización personal. No está de moda ahora que te guste lo que estudias, o que te motive sacar buenas notas en el colegio. No está de moda trabajar duro por algo a esas edades. Al fin y al cabo, sólo hay que aprobar para pasar de curso y terminar el colegio. Los estudios pasan a un plano secundario, frente a estar todo el día con los amigos o delante de la pantalla. Sin dar lugar a equivocaciones, tener vida social no está mal ni mucho menos. Todo lo contrario. Pero cuando la vida social se convierte en la única motivación de una generación, en la que es más importante su perfil en Twitter o Instagram en vez de sus estudios, ahí tenemos un problema. Un problema que ahora no se ve, pero que está ahí. Y desde luego que ahora se pretenda exaltar la mediocridad, premiando a la mayoría que no se esfuerza para que no se sienta inferior a la minoría que trabaja duro, no ayuda precisamente. Que se pueda pasar de curso con asignaturas suspensas para que el estudiante no se agobie, o eso dicen. En definitiva, si ya se criticaba nuestro sistema educativo hasta ahora, esperen a ver cómo estará en unos años gracias a tan estupendas iniciativas.