Ventanas en Iturrama para evitar contagios

Esperanza Aragonés Estella|

Actualizado el 13/11/2020 a las 08:17

Retomamos el título de la carta publicada en la prensa el pasado mes de octubre, en el que se hablaba de las difíciles condiciones de climatización de la Biblioteca de la Milagrosa. La pandemia ha puesto en evidencia las deficiencias estructurales de determinados edificios públicos, a los que se suma también, la biblioteca de Iturrama.

El Ayuntamiento de Pamplona contrajo un compromiso con los usuarios de la biblioteca ubicada en el edificio del Civivox, tras la campaña de recogida de firmas realizada para solicitar la instalación de nuevas ventanas. Ante la presión mediática y el éxito social de la campaña, el consistorio declaró: “El Ayuntamiento estudia colocar dos claraboyas para mejorar la ventilación”. Han transcurrido dos años desde esta declaración y el ayuntamiento sigue sin proceder con su compromiso, que se hace más necesario si cabe debido a la actual pandemia. Después de muchos estudios de investigación, la transmisión del virus a través de aerosoles (pequeñas gotas que quedan suspendidas en el aire, cuando hablamos) ha quedado demostrada y la recomendación más eficaz que respaldan los científicos y que trasladan los medios: “Ventilar es incluso mejor que el lavado de manos para evitar contagios. Hay una evidencia abrumadora de contagio por aerosoles”. Sin embargo, en la Biblioteca de Iturrama con un sistema de ventilación cerrado, sin ventanas abiertas, puede conducir a una alta concentración de dióxido de carbono y riesgo de transmisión del covid.

Además existe una sequedad ambiental comprobada tras días de medición de la humedad relativa, con un higrómetro. En ninguna de las dos salas de lectura se llega a los niveles óptimos de 40 a 60%, establecidos por la Organización Mundial de la Salud. “Para contener la pandemia de Covid-19 es extremadamente importante ‘implementar estándares para la humedad del aire interior en habitaciones con muchas personas’. Pequeñas gotas de 5 micras de diámetro, como las que se producen al hablar, pueden flotar en el aire hasta 9 minutos. A menos humedad, las gotas que flotan vuelan más y más lejos. Con más humedad se condensan y caen: es como una lluvia invisible que los barre.

Y, en tercer lugar, los ambientes secos, consecuentemente, resecan nuestras mucosas. Pierden efectividad a la hora de retener patógenos que entran por la nariz “y se hacen más permeables al virus”. Por tanto la solución que necesita la Biblioteca de Iturrama es la apertura de ventanas. No sólo no se han hecho las obras pertinentes para la entrada del aire exterior, sino que incluso se han cerrado las dos únicas ventanas dispuestas en el pasillo, y que permitirían la entrada de este aire sano y no viciado.

Volvemos a pedir por tanto al Ayuntamiento de Pamplona la instalación inmediata y urgente de ventanas, para evitar el contagio de usuarios y trabajadores de la Biblioteca de Iturrama.

Esperanza ARAGONÉS ESTELLA, bibliotecaria, y Tomás GONZALO CUADRADO, Presidente de la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Iturrama, en representación de los firmantes por la instalación de ventanas.

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