Un circo llamado COVID

Leyre Montero Fernández|

Actualizado el 19/10/2020 a las 18:02

Señoras y señores, les doy la bienvenida al circo que hemos montado y que tiene como protagonista y pretexto al COVID. La programación es la siguiente: en enero, cuando en China comience una pandemia, llamémosles “liantes” y exagerados. Más tarde, en febrero, cuando nuestro invitado especial entre en España, neguemos su existencia. En marzo, cuando sea demasiado tarde para derrotar eficazmente a nuestro enemigo y todos estemos confinados y aburridos, aplaudamos a los que hemos decidido llamar “héroes sin capa”. En abril, comencemos a poner arcoiris como símbolo de apoyo a todos nuestros vecinos en las ventanas. En mayo, cuando nos comiencen a dejar salir a las calles, seamos incoherentes con los actos realizados los dos meses anteriores y agolpémonos en bares sin las mascarillas puestas, olvidando todo el trabajo y sacrificio realizado por nuestros “héroes”. En verano, exijamos fiesta y si no, montémonosla nosotros por nuestra cuenta. En septiembre, tendremos a un puñadito de universitarios volviendo a las ciudades en las que habitualmente salen jueves, viernes y sábado de fiesta, montando sus fiestas privadas en pisos con más invitados que metros cuadrados. En octubre, el miedo en los más mayores reinará por el inicio de la gripe común y exigirán que se les ponga la vacuna con total premura, tenga el día las horas que tenga, y que además exijamos a nuestros queridos “héroes” agotados, emocional y físicamente, resultados de PCR con la mayor brevedad. En noviembre, continuemos expandiendo el virus para que se siga llevando energía, dinero y vidas. En diciembre, volvamos a la situación de marzo, porque parece ser que ya no fue para tanto la sensación de estar encerrado en casa durante dos meses. Eso, sí, no nos olvidaremos del rito instaurado en los meses de atrás de los aplausos a las 20 para ser coherentes con todos nuestros actos y transmitir al personal sanitario que ahora sí hemos decidido apoyarles porque no nos queda otro remedio y el Estado nos obliga a no salir de casa. Señoras y señores, les invito a que aplaudan por la coherencia en el comportamiento de todos los ciudadanos, aplaudamos cuando no nos quede otro remedio y olvidemos cuando podamos contagiarnos los unos a los otros. Al fin y al cabo, todo circo necesita payasos.

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