Hostigamiento laboral

Sara D. Rodriguez|

Actualizado el 17/09/2020 a las 15:18

Son muchas las formas de expresar la violencia y de abordar su estudio. La raza humana, como otras muchas razas animales, suele necesitar reafirmar la supremacía y dominio sobre otras personas o miembros de su raza, ejerciendo diversas formas de violencia, control o dominio .En el mundo animal, Darwin señaló la importancia que tiene para la supervivencia de las especies la ley de la selección natural, de manera que los mejores, los más fuertes, siempre prevalecen y se imponen a los débiles. Esta lucha por la supremacía podríamos decir que forma parte de la genética. Pero dejando esta visión biologista y refiriéndonos al tema de acoso en la sociedad, asistimos a discursos y planteamientos teóricos que reflejan perfectamente la conducta social. Si nos instalamos en una perspectiva del patriarcado, el resultado es el machismo. Pero no solo la cuestión de género es un campo propicio para la desigualdad. También en el mundo del trabajo se dan situaciones de desigualdad sin justificar. Si a ello, se le añade la perspectiva de género el problema se multiplica. Mérito y capacidad son los principios que a nivel teórico se dice que deben prevalecer cuando se trata de contrataciones laborales, pero en el fondo, sabemos que no siempre es así, primero porque el “mérito y capacidad”, se alcanza cuando se está en igualdad de condiciones y es de sobra sabido que no todos los puestos se consiguen ni se mantienen desde la neutralidad. En el mundo del trabajo, los casos de persecución tienen muchas y diversas formas de expresarse: impedir la promoción laboral, no valorar-cuestionar el trabajo realizado, poner en conocimiento de otros compañeros datos, informaciones que dañan o atentan a la intimidad, imagen y honor de las personas, difundir rumores falsos... Es cierto que estos hechos son denunciables, pero falta conciencia social. Empezando por las empresas que relegan estas conductas a simples diferencias entre “compañeros”, o a la debilidad emocional de la persona que lo sufre.¿Cuáles son los efectos de estas conductas acosadoras? Podríamos decir que el acosador obtiene el beneficio de reafirmar su dominación y fuerza, erigiéndose en un ser al que hay que respetar para no provocar sus conductas disfuncionales. En el fondo es una forma de sobreponerse a la debilidad, inseguridad, complejos de inferioridad y falta de otras virtudes éticas y sociales. Para la persona agredida o acosada los efectos a nivel psicológico y también somático, son la causa de muchas enfermedades, como el estrés, la depresión con efectos en el absentismo laboral o los despidos subsiguientes. No vivimos en una sociedad perfecta, pero de nosotros depende el marcar los límites de la convivencia y la paz social.

Sara. D. Rodríguez, psicóloga

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