Ciencias y mitos

Iulen Aldalur|

Actualizado el 17/09/2020 a las 15:17

Van pasando los meses estivales y sobre el inconsciente colectivo pende la sensación de que estamos de tregua. Tiempo de reparación de ánimos y reposición de fuerzas, ante la zozobra vivida-sufrida en primavera, y que aquí y ahora, a las puertas del otoño-invierno.....toca contener la respiración. Si la fe es un mito, en situaciones como esta, confiar es fundamental; pero ¿en qué? ¿en quién? y si es en alguien ¿en razón a qué mérito? ¿con qué crédito? La ciencia holística, en su esencia operativa, debería asentarse desde la observación de la naturaleza y los biorritmos del planeta, para desde los sentidos, modularlos al pensamiento y de ello hacer escuela de salud y vida. Hoy más que nunca, la inversión pública en programas educativos, formación docente e investigación científica, debería priorizarse en la preservación de la salud y no tanto en el tratamiento de la enfermedad. Orientar y educar en salud desde la escuela y medios de comunicación, con el fin de empoderar a los ciudadanos, al objeto de rebajar el gasto farmacéutico en la sanidad pública, aliviando servicios ambulatorios y urgencias médicas y hospitalarias. De otra manera, será imposible sostener y quizás también sobrevivir a esta pirámide de babel que muestra todos los síntomas de que se desmorona. Hoy mas que nunca, no logran hacer más amables y equitativas las relaciones con sus gobernados; la frustración consecuente y desconfianza creciente de los gobernados, está generando una burbuja de crispación contenida...que no se. Lo peor es que, al estar las cartas echadas, cada parte ya ha apostado por su posición. Los primeros, al no impedírselo nadie, porque cuentan (al margen de la razón) con una justicia a su medida y unos medios a su servicio. Los segundos porque no les queda otra más que la sumisión a la mayoría y la rebeldía a quienes llaman a crear nuevos paradigmas, en base a pedagogías inclusivas y universales a modo de un micelio... discreto pero muy operativo. Pedagogías solidarías para supervivencia desde la autogestión de la salud en casa y la rebeldía permanente a unos sistemas educativos, alineados con la intelectualidad gobernante y destructivos de la creatividad de nuestros niños y niñas. Se traduce a favorecer reconstruir a la carta: vida, sociedad y dignidad. “Recuerda quien eras antes de que el mundo te dijera quien debes ser”. Un preámbulo al tratado sobre nuestro desencaje, en el puzzle de poder mundial, siendo el sociólogo francés Michel Foucault quien nos ubicó en él: “Nuestro cuerpo, al estar atrapado en un campo político, las relaciones de poder operan sobre él, lo cercan y lo someten convirtiéndolo en un objeto de saber.”

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