Aguafiestas
Actualizado el 17/09/2020 a las 15:16
Es la una del mediodía y todos sostienen la primera copa de vino en la mano. Y los que no, es porque sostienen un vaso con cerveza. Lo que no es normal es que yo tenga mis manos vacías. Por lo general siempre están ocupadas agarrando una botella de agua con limón y, rara vez, algún vaso con refresco pero… ¿no tomar nada? Todos se meten conmigo y sueltan una carcajada, con razón. Es viernes, aún queda mucho fin de semana por delante y sé que voy a ser el centro de las burlas, como ocurre siempre. Menos mal que después de las cervezas y los vinos siempre llega el momento de los combinados y, poco a poco, todos se empiezan a olvidar de que mis manos están vacías. Todavía recuerdo la frase que pronunció mi abuela aquel día, me retumba en los oídos cuando entro a un bar, cuando veo a jóvenes tirados de madrugada… Escucho la frase en mi cabeza a todas horas, porque a todas horas veo a alguien ingiriendo alcohol sin pensarlo dos veces. Quizá somos muy pocos los “aguafiestas” que pensamos en el contenido de los vasos, pero como dijo mi abuela; “de todas las drogas que existen se tuvo que enganchar a la legal, la que parece inofensiva pero aquí nos tiene, enterrando al amor de mi vida”.