Un país sin cine es un país sin historia

Asier Ibáñez Martínez|

Actualizado el 19/09/2020 a las 12:48

Acabo de ver la película "Los hijos de San Luis" (2020) sobre bandoleros durante el reinado de Fernando VII y no se me pueden venir a la cabeza más que improperios al cine español. Una escenografía pobre acompañada con una interpretación inexpresiva que no hacen más que patentizar el bajo presupuesto con el que contaban los directores Álex López y Antonio J. Rojas para su desarrollo. No deja de ser increíble que con la historia tan rica que tiene nuestro país tengamos que conformarnos siempre con revelaciones tan inapetecibles. Nadie debería sorprenderse al ver las menesterosas cifras que recauda anualmente éste sector, apenas 90 millones en 2019. Incluso si nos ponemos optimistas hasta las mejores recreaciones históricas resultan deficientes, hablo de “Isabel” y de “Carlos, rey emperador”. Ambas lucen un guión, una interpretación y una recreación histórica impecable, a diferencia de series predecesoras como Águila Roja o Hispania. El único problema, como siempre, la financiación. Si me estás contando la Guerra de los Cuatro Años entre Francia y España quiero ver ejércitos masivos cruzando espadas a caballo en Navarra, no a los cuatro personajes de siempre en escenarios claustrofóbicos de interior. Estados Unidos, Francia y Reino Unido son los países que más invierten y más favorecen fiscalmente la industria del cine. Frente a los 35 millones que invierte España en Francia superan los 600 y el resultado es evidente, no solo generan más ingresos totales sino que además consiguen exportar sus creaciones al resto del mundo. La solución por lo tanto es sencilla, si de verdad se quiere que en España la gente vaya al cine necesitamos calidad en la cartelera y para eso hace falta dinero, el talento ya lo tenemos. Es importante tener en cuenta que una inversión en cine no solo lo es en cultura sino también en educación ¿o es que no conocemos el ataque a Pearl Harbor, el desembarco de Normandía, el hundimiento del Titanic o el genocidio de Ruanda gracias al cine? Llevamos toda la vida engullendo superproducciones sobre la corta historia de los EE UU, Napoleón o el imperio británico mientras que nuestra historia apenas se expone en el ámbito nacional con películas y series de bajo rango. Aquí también hemos tenido guerras de barcos, cruzadas, bombardeos nazis, imperios, héroes y heroínas, campos de concentración y tramas de espionaje y corrupción. Nos merecemos una industria cinematográfica quemando billetes incesantemente para contarlo todo y de tal forma que consiga atraer y movilizar a espectadores de todo el mundo. Los guiones los pone la historia de nuestro país, solo nos falta el dinero.

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