Definir un modelo de ciudad de una vez

Ana Pérez Redín|

Publicado el 04/09/2020 a las 08:13

Leo con estupor en DN del sábado día 29 la entrevista con Fermín Alonso, concejal de Movilidad, llena de autojustificaciones injustificables.

Soy usuaria habitual del coche desde hace años. Y están demonizando de manera irracional su utilización. Ahora parece que se trata de arrinconar a este medio de transporte gracias al improvisado fomento de carriles bici que la gran mayoría de los ciudadanos no pide y que, porcentualmente hablando, casi nadie usa. El último que ha puesto Alonso en marcha en la Avenida del Ejército y, sobre todo, su continuación en la Avenida de Bayona, es una auténtica chapuza. No solo elimina un carril y provoca embotellamientos que antes no se producían, sino que monta una serie de cruces inverosímiles (con la calle Monasterio de Cilveti y con Monasterio de Urdax), en los que peatones, ciclistas y conductores tienen que hacer un máster para saber quién tiene preferencia y dónde. Todavía estoy por ver a una pareja de la Policía Municipal que, para velar por la seguridad de todos, dedique, al menos inicialmente, una parte de su tiempo a regular y explicar, por ejemplo en horas punta, ese peligroso caos. Por cierto, alguien debería explicar también a los usuarios de las bicis que un paso de peatones es eso, de peatones, es decir, que, con la normativa vigente, tienen la obligación de apearse de la bici y pasar andando con ella, como el común de lo mortales que se desplazan con sus piernas. Lo contrario es denunciable y, en la mayoría de los casos, peligroso por la velocidad a la que cruzan muchos de los ciclistas. Dice Alonso en la entrevista que rectificar es de sabios. Comparto esa opinión. Pero también me parece que rectificar y malgastar el dinero del contribuyente es peor que estudiar los problemas a conciencia y con sentido común para evitar marchas atrás como la de la calle Amaya, otra chapuza, por no hablar de la prohibición de girar a la derecha en la calle Estella, o de su incapacidad para solucionar el problema de las calles Padre Moret y Navas de Tolosa, provocado por el señor Asiron.

Es como si ahora, una vez en el poder, se hubiera olvidado de lo que criticaba y se dedicara a contentar a una oposición a la que sus guiños jamás dejarán satisfecha. Pediría al señor alcalde que, en su condición de arquitecto y urbanista, tome el mando y ponga el buen criterio y el sentido común, que me consta que tiene, para que coches, peatones y ciclistas podamos hacer un uso racional de la ciudad. Y, sobre todo, que deje de centrarse en este asunto de forma obsesiva y se preocupe más de definir un modelo de ciudad de una vez por todas.

Ana Pérez Redín

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