Tras los aplausos, llegan los reproches

Andoni  Andueza Azcárate|

Publicado el 26/07/2020 a las 09:21

En estos días estamos viendo con cierto asombro e indignación la campaña que se está realizando a través de algún medio de comunicación con respecto a la Atención Primaria (AP). En ella se recalca el hecho de que los centros de salud están vacíos y, también, como en los servicios de Urgencias hay un malestar por tener que atender a aquellos pacientes que no se les valora en la consulta de primer nivel. La idea que se transmite es que no se está haciendo todo lo debido en Atención Primaria, generando gran descontento por parte de muchos usuarios y de algunos compañeros de otros ámbitos.


Como equipo de trabajadores de AP (admisión, medicina, enfermería y trabajo social) nos gustaría puntualizar algunos aspectos. El sistema de trabajo que llevamos realizando desde la pandemia, impulsado desde la Gerencia de Atención Primaria, supone que, en principio, a todo paciente que solicite una consulta, desde el servicio de Admisión tras realizar un triaje administrativo se le gestiona una consulta no presencial (CNP) con el profesional determinado (medicina, enfermería o trabajo social). Éste se pone en comunicación con el paciente para tratar de solucionar su problema vía telefónica y en los casos necesarios se les cita presencialmente para exploración. Con este nuevo sistema de atención somos conscientes de que a los pacientes les cuesta contactar con los Centros de Salud ya que las líneas telefónicas están saturadas en ocasiones y este problema que nos preocupa se ha transmitido a nuestros superiores.


Desde medicina esta forma de trabajo no nos resulta la más adecuada para la atención pero entendemos que es una medida que se adopta para evitar en lo posible acudir al centro de salud, sobre todo a aquellos más vulnerables a la hora de poderse contagiar con el coronavirus y así evitar contagios y propagación del covid en los centros de salud. La atención presencial se realiza intercalándose con la atención telefónica para evitar que los pacientes coincidan en la sala de espera.


Desde enfermería queremos aclarar que los cuidados enfermeros habituales han continuado con normalidad durante toda la pandemia y actualmente. Además, se están asumiendo cuidados de otros ámbitos, aumentando la atención domiciliaria para proteger a nuestros pacientes más vulnerables. Y todo ello con menos personal. Desde admisión no se deja de atender ninguna llamada ni de gestionar la cita del paciente que acude al centro de salud y, por supuesto, toda atención urgente es atendida y valorada. Además, jamás se les remite al servicio de Urgencias, al contrario, se les dice que si es urgente acudan al centro de salud. En los servicios de urgencia pueden ver si el paciente que acude a estos servicios tiene una cita pendiente en el centro de salud. En muchas ocasiones acuden a los servicios de urgencias porque quieren inmediatez aunque su proceso no la requiera. Si en algo se ha caracterizado a la AP es la cercanía, accesibilidad y seguimiento de nuestros pacientes. Por desgracia, la llegada del Covid ha supuesto un antes y un después en la vida de todos nosotros, tanto a nivel social, económico como personal. También ha supuesto un cambio importante en la gestión y funcionamiento del sistema sanitario, que se ha visto obligado a hacer frente a una pandemia jamás vivida. Nos ha tocado atender a un gran número de pacientes, que enfermaba y empeoraba de forma súbita, lo que ha llevado a desbordar los distintos servicios sanitarios. Y ahí hemos estado todos, profesionales de diferentes ámbitos (SUE, urgencias hospitalarias, AP, Atención Hospitalaria, SUR ...). Todo eso ha supuesto un abandono del resto de pacientes, con patologías crónicas, no menos importantes que, desgraciadamente, han quedado relegados a un segundo plano.


Como profesionales de AP hemos vivido y estamos viviendo esta desatención con preocupación y angustia, pero nunca hemos dejado de estar al servicio de nuestros pacientes, que es a quienes nos debemos. Con la desescalada se ha primado a los pacientes más vulnerables y a los pacientes descompensados. Está claro que gestionar toda esta situación n+ ha sido fácil para nadie y ahora nos encontramos ante un nuevo escenario que debemos intentar abordar entre todos (trabajadores y pacientes) de la mejor manera posible.


No queremos entrar en descalificaciones que no nos llevan a ningún sitio. Queremos poder realizar nuestro trabajo en las mejores condiciones posibles para poder atender a nuestros pacientes como merecen. Continuamos realizando jornadas estresantes, maratonianas, cuando apenas nos queda un aliento para seguir adelante. ¿Dónde están los refuerzos que se iban a poner en AP? No se ha aumentado el personal durante la pandemia, ni se han contratado sustituciones en verano ni está previsto contratar más personal en los centros de salud para las siguientes olas y rebrotes de covid. Seguimos cubriendo vacaciones y ausencias de nuestros compañeros, sin ningún tipo de apoyo ni refuerzo. No pedimos aplausos, ni reconocimiento social, solo pedimos respeto y poder trabajar en condiciones dignas. Estamos asfixiados. La excepcionalidad no se puede generalizar y soliviantar a los pacientes contra los profesionales de Atención Primaria no ayuda a resolver problemas

Si antes de la pandemia la situación en AP ya era complicada, ahora ha empeorado y seguimos faltos de personal.


Andoni Andueza Azcárate, Cristina Arraiza Ilincheta, Fernando Artal Moneo, Mª Elena Ausejo San José, Irantzu Belzunegui Azcona y otros 32 trabajadores y trabajadoras de los Centros de Salud de Barañain I y Barañain II

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