Mendicidad, ¿realidad invisible en Pamplona?
Publicado el 25/07/2020 a las 09:00
Ha llegado el verano en Pamplona. Es temporada alta para todo tipo de negocio: hasta el de la mendicidad. La aparición de transeúntes, vagabundos y mendigos de diferentes razas, etnias y religiones martirizan a los vecinos y se apoderan de las fachadas de los comercios, bancos, portales y supermercados, y para colmo, se aprenden los horarios de las misas para “asaltar” sin piedad. Tienen como misión hacer el agosto.
Esta indigencia no permitida/legal que vive entre nosotros destroza visualmente el patrimonio cultural y urbano de nuestra internacional ciudad y deteriora las calles con sus residuos de inmundicia. Está cruda situación es ya una realidad y está creando una alarma social que va in crescendo a pesar de la nueva situación actual del Covid-19, donde su higiene personal no es su aliado.
Por ello, los ciudadanos que apreciamos y cuidamos de nuestra ciudad, creemos que es necesario un compromiso firme de todos los poderes públicos -ejecutivo, legislativo y judicial- en colaboración con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. ¿Los indigentes están libres de la pandemia? ¿Viven al margen de toda ley? ¿No se les controla? ¿No es necesario que lleven mascarilla, ni se les advierte, ni se les multa, por qué? ¿Dónde está la responsabilidad de las asociaciones navarras que dan créditos y ayudas a programas sociales aprobados en las actas de implantación política del nuevo Gobierno para poder reducir esos índices de pobreza y ofrecerles un bienestar sin excepción? Erradicar la pobreza en Navarra no es una acto de caridad, es un acto de justicia y humanidad.