La Armonía Txantreana y el silencio de los corderos

Miguel Ángel López Borderías|

Publicado el 04/07/2020 a las 12:55

Toda la vida las peñas han reflejado en sus pancartas los avatares que habían sucedido en la ciudad, reflejando de forma jocosa a cualquier personaje o chascarrillo de ese año transcurrido. En los últimos años, desgraciadamente, existe algún grupúsculo de “euskofachas” que viven anclados en el pasado, que su única aspiración es acabar con la fiesta de todos. Recordamos cómo nos dejamos robar el “Riau Riau”, o cómo intentan todos los años impedir la procesión del Santo, o cómo entran el día del chupinazo con su bandera en la Plaza de Ayuntamiento, montando el show y la bronca correspondiente. ¿Y dónde estaban las peñas? Donde siempre, en “el silencio de los corderos”.


Este año, esta peña, en su pancarta representaba la cara del “valiente gudari” que asesinó, sí, asesinó cobardemente, a traición, por la espalda, desprevenido, sin defensa posible, sin escoltas, de tres tiros en la cabeza al concejal Tomás Caballero, que para defenderse las únicas armas que llevaba eran sus palabras, su dignidad, su honestidad, su rectitud y el bolígrafo con que escribía sus discursos. ¡Vaya ekintza cobarde, qué vergüenza de acción! ¿Pero cuál es el motivo de reflejar a este vil asesino en su pancarta? Como aquí nadie da puntada sin hilo, hasta el más tonto de esa peña, sabía que aún queda mucha gente honesta en esta ciudad y que a esa pancarta no se le iba a permitir pasear por la ciudad por faltar a la verdad, por su indignidad, por su falta de justicia, por su falta de memoria y por el decoro de la mayoría de los habitantes de Pamplona. Así ya disponían de la excusa perfecta que buscan todos los años para liar los Sanfermines e intentar boicotearlos, comenzando con sus lloros y lamentaciones de siempre: “No hay libertad de expresión”, “los fachas de UPN y PSN”, “las pobres familias”, “los kilómetros para visitar al vil y cobarde asesino”, “no estamos todos”, “las peñas unidas jamás serán vencidas” y bla, bla, bla, bla... Y con todo esto y el silencio de los corderos, reventar las fiestas. Pero ellos tampoco contaban con el terrible virus que ha obligado a suspender San Fermín y con ellos sus planes de enfrentarnos en las fiestas. Además, esa pancarta la pagamos entre todos con las subvenciones que el Ayuntamiento les concede. Este concepto debería ser revisado, y subvencionar única y exclusivamente a las que tienen un mínimo de gracia y sobre todo ética en su mensaje. Y yo me pregunto, ¿qué pensará la buena gente de ese barrio? ¿Es un buen ejemplo para sus hijos y nietos ensalzar a un vil y cobarde asesino? ¿Esa peña les representa con sus actuaciones? ¿Les gustaría ver esa pancarta paseándose por su barrio?


Las peñas la forman 17 agrupaciones, de todas ellas, dos fueron las únicas que saltaron inmediatamente exponiendo que esa pancarta era humillante e indignante para la familia Caballero, para todas las víctimas del terrorismo y sus asociaciones y para toda la ciudad de Pamplona, que fueron la Peña Oberena y la Peña Pompaelo, a las cuales les agradezco la sensibilidad y dignidad que han tenido en el nombre de la mayoría de ciudadanos, más tarde la Peña Anaitasuna y la Mutilzarra se han sumado al repudio de dicha pancarta. Pero las otras 12 peñas con su federación de peñas a cuestas, ¿dónde están? ¿Qué piensan? ¿Les parece normal? Saben donde están, “en el silencio de los corderos”. La otra noche los “euskofachas” trabajaron, como siempre, con nocturnidad, alevosía y la valentía que les caracteriza, haciendo pintadas insultantes en la sede de la Peña Oberena. La federación de peñas ha dicho textualmente “que respeta el derecho a la libertad de expresión de toda peña a lucir en su pancarta lo que crea conveniente”. ¡Pero no todo vale, o sí, o... vete tú a saber! ¿Dependiendo de qué peña sea? ¡Vaya tropa! ¿Y hasta cuándo durará el silencio de los corderos del resto de peñas?

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