Un diagnóstico precoz, fundamental ante el cáncer de próstata
Publicado el 22/06/2020 a las 08:26
El pasado jueves 11 de junio se celebró el Día Mundial del Cáncer de Próstata. Una enfermedad que, en los varones representa la segunda causa de muerte por cáncer, siendo en ellos el tumor más frecuente.
Hoy en día la supervivencia de pacientes con cáncer de próstata avanzado se ha triplicado en los últimos 15 años gracias al desarrollo de nuevos agentes hormonales, quimioterapia o radiofármacos, pasando de 12-18 meses en 2005, cuando solo se disponía de quimioterapia, a los 32-36 meses actuales, según ha resaltado la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). El cáncer de próstata es el segundo más diagnosticado en nuestro entorno (tras el de colon), aunque es el primero en los varones, con una estimación de 35.126 nuevos casos en España en 2020, según el informe de SEOM, “Las cifras del cáncer en España”.
Sabemos que la probabilidad de padecer un tumor de próstata aumenta con la edad, siendo raro antes de los 40 años (en estos casos es más agresivo), y con una edad media de diagnóstico que ronda los 74 años. Se estima (así lo confirman trabajos realizados en autopsias de fallecidos por cualquier motivo), que más de la mitad de los hombres mayores de 60 años tiene células malignas en su próstata, sin que se hayan desarrollado lo suficiente como para perjudicar su salud. En la actualidad, la inmensa mayoría de casos de cáncer de próstata se diagnostica en estadios iniciales, mientras que solo el 5-10% corresponde a casos avanzados en el momento del diagnóstico. En estadios iniciales, el cáncer de próstata es curable en la gran mayoría de casos, bien sea mediante técnicas de cirugía (abierta, endoscópica o robótica), radioterapia externa, braquiterapia - radioterapia interna- y crioterapia, con o sin la adición de hormonoterapia.
Algunos tipos de cáncer de próstata crecen muy lentamente y pueden no provocar síntomas ni problemas durante años o nunca. Incluso cuando el cáncer de próstata se ha diseminado a otras partes del cuerpo (presencia de metástasis), con frecuencia puede controlarse durante mucho tiempo, lo que permite que los hombres, aun con cáncer de próstata avanzado vivan con buena calidad de vida durante muchos años. No obstante, si el cáncer no puede controlarse de manera satisfactoria con los tratamientos existentes puede producir síntomas como problemas para orinar, dolor de huesos, cansancio generalizado, etcétera, llegando a provocar, en fases avanzadas, la muerte. Por ello, una parte importante del manejo del cáncer de próstata es controlar su crecimiento a lo largo del tiempo. En función del patrón de crecimiento, el médico decidirá las mejores opciones de tratamiento disponibles y en qué fase de la enfermedad administrarlas. Está harto demostrado que, tanto la incidencia - casos nuevos- como la mortalidad por cáncer de próstata es tres veces superior cuando hay antecedentes de parentesco de primer grado. Otros factores de riesgo son: la edad (más frecuente a medida que se van cumpliendo años); el exceso en el consumo de grasas saturadas; el Síndrome Metabólico; la obesidad; la raza negra (es dos veces más frecuente). Por otra parte la raza asiática es la que tiene menos incidencia de tumor de próstata. También es fundamental tener presente que el cáncer prostático no es una degeneración de la hipertrofia benigna de próstata y que, por lo tanto son dos entidades clínicas bien diferenciadas.
De ahí la trascendencia de consultar con el médico ante síntomas como la presencia de sangre en la orina o en el esperma, o ante la dificultad para iniciar la micción o presentar una disminución en la fuerza del chorro de orina. Porque de un diagnóstico temprano depende la curación de la enfermedad.
Fernando Monreal, doctor
