Un mensaje medioambiental

Ángel Moracho Jiménez|

Publicado el 08/06/2020 a las 08:10

Quizás estemos ante uno de los acontecimientos más grandes ocurridos en los últimos 30 años, medioambientalmente hablando. Se ha podido constatar no solo en agencias de meteorología, sino por la memoria de los más longevos: solo cuatro primaveras tan lluviosas de los últimos 80 años. Esto tiene o debería tener un gran impacto a todos los niveles sobre todo en los departamentos de medio ambiente mundiales que deberían reflexionar de sus estrategias para conseguir un ecosistema mejor. La reducción drástica de combustión vehicular, la baja quema de combustible de origen fósil y carbonado han contribuido a la reducción drástica de óxidos de nitrógeno por encima de un 50% en algunos casos. La reducción de la mayor especie oxidante en la troposfera ha tenido como consecuencia disminuir la fractura en la capa de ozono y, por consiguiente, se cree contribuir a la formación nubosa como estación primaria del efecto lluvia. En la especie animal y vegetal también ha habido mensajes y reacciones desde hace tiempo no vistas. En la animal, el recorte drástico de los movimientos, tanto mecánicos como humanos, por los medios naturales ha producido un aumento poblacional en muchos casos antes no visto y reacciones de colonización libre antes impensables. En la vegetal, el agua vertida de lluvia ha lavado las primeras capas de cultivo limpiando las tierras de salitres y residuos dando origen a una formación vegetal increíble. La contaminación como precursora de muchas enfermedades y propagaciones multiriesgo se ha comprobado alcanza incluso a los estados celulares de virus y bacterias. Estos mensajes deberían ser recogidos para formar los gabinetes de biología encargados de controlar en el futuro las diferentes variables que nos permitan tener más primaveras como esta. El protocolo de Kioto, el control de emisiones a nivel mundial, deben ser las asignaturas pendientes. El círculo de la cadena de reciclaje debe ser cerrado con el fin de consumir menos materia prima y, por tanto, bajar las emisiones por quema. Los trabajos de campo, los seguimientos de control sobre los diferentes marcos de actuación, son muy importantes - quizás, más que la hemeroteca o técnicas analíticas de despacho-. El consumo mundial de recursos está acelerado sobre todo por aquellos países que se ven forzados a ello con superpoblaciones. Este crecimiento de consumo debe ser controlado no solo por el productor si no por el que compra también. Mientras no se estandarice un plan común de mantenimiento para la conservación y orden de nuestro medioambiente global, no se obtendrán resultados significativos. Muchos son los parámetros ofertados: unificación de criterios en cuanto a horas productivas, estudio biológico continúo en diferentes áreas, animales, vegetales, temporales a pie de campo, etc. Es reconfortante ver cómo siempre que hay una posibilidad, hay esperanza de cambio. El mensaje multirepercusión de este parón obligado ha sido lanzado y los gobiernos están capacitados para recibirlo y empezar con el diseño de políticas que nos lleven a mejorar nuestro entorno. La vida humana animal y vegetal necesita un respiro, es el momento del “break”, de tomarse en serio nuestro futuro no solo como consumidores si no como especies del mismo planeta.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora